lunes, 15 de abril de 2013

Alimentación moderna vs. alimentación sana, fuentes de toxicidad, el rol de las reacciones inflamatorias y las sensibilidades alimentarias en las enfermedades crónicas, modernas o idiopáticas

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Material recopilado por la Dra. Gabriela Segura a partir de Detoxification and Healing de Sidney Baker, The UltraMind Solution de Mark Hyman, The Vegetarian Hypothesis de Lierre Keith y otras lecturas recomendadas en sott.net.

Antes de una enfermedad, se pueden detectar desequilibrios en el cuerpo que la desencadenan. Estos desequilibrios de origen bioquímico y energético son determinados según el grado al cual están comprometidos los elementos nutricionales, genéticos, medio ambientales, así como los factores emocionales y mentales.

Nos concentraremos en la toxicidad ambiental y nutricional, y en su rol en la inflamación en nuestro cuerpo y nuestros pensamientos, puesto que han sido enormemente subestimados en nuestra sociedad moderna a pesar de que ambos desempeñan un papel fundamental en nuestra salud.

Hoy en día nuestra forma de pensar acerca de la medicina es muy lineal y simple. Creemos que una enfermedad tiene una causa y se puede tratar con un solo medicamento. Pero, de hecho, una red de interacciones conduce a un resultado donde las causas son frecuentemente numerosas. La salud está basada en un equilibrio de varios factores: genéticos, fisiológicos, psicológicos, energéticos, del desarrollo, y ambientales.

En medicina, el cuerpo y las enfermedades se dividen en sistemas. Por ejemplo, el sistema cardiovascular, nervioso, inmune, reproductivo, urinario, endocrino, etc. Pero el cuerpo funciona como un conjunto por la interacción entre sus componentes y no acorde a sus divisiones anatómicas. Es decir, hay que ver el equilibrio del sistema como un todo.

El concepto médico de sistemas y enfermedades es un concepto demasiado restringido. El médico hace un diagnóstico clínico que representa la explicación del problema del paciente. Es decir, una enfermedad es vista como la causa de los síntomas. El doctor puede decir: "Su tristeza se debe a una depresión clínica", "su hijo no puede prestar atención en clase porque tiene un trastorno por déficit de atención con hiperactividad". Después del diagnóstico, el médico puede prescribir un tratamiento para el síntoma: un hipotensor para la hipertensión (presión alta) o un antidepresivo para la depresión, o ritalina para el niño con hiperactividad.

Pero cuando tomamos en cuenta el sistema como un todo −todos los componentes que pueden estar en desequilibrio − realizamos una estimación funcional comprendiendo que el diagnóstico es el nombre pero no la causa de los síntomas del paciente.

Al hacer una evaluación funcional del equilibrio de cada paciente después del diagnóstico clínico, podemos prescribir suplementos alimentarios necesarios, o recomendar la eliminación de los elementos tóxicos que interfieren con nuestro equilibrio, ya sean medioambientales o nutricionales.
Este es el punto de vista funcional, en oposición al punto de vista anatómico, y la desintoxicación es una función que conecta todas las funciones de nuestro cuerpo.

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Al hablar de desintoxicación no me refiero necesariamente a un tratamiento para el abuso del alcohol o las drogas. Más bien, este término hace referencia al proceso de eliminación, a la bioquímica de los productos químicos nocivos que deben ser neutralizados antes de que se los pueda eliminar. Día a día tenemos que desintoxicarnos de productos metabólicos y otros productos generados por nuestro cuerpo que ya no necesitamos. Estos productos pueden ser peligrosos cuando nuestros riñones o nuestro hígado no funcionan óptimamente. Por ejemplo el amoníaco, un producto del metabolismo proteico, hormonas que ya no son necesarias para el sistema endocrino, o los neurotransmisores utilizados por el sistema nervioso y los derivados de un sistema inmunológico deben ser neutralizados antes de que nuestro organismo los elimine.

Pero también existen productos químicos ambientales como el plomo, el mercurio y otros metales pesados, aditivos alimentarios, hormonas, pesticidas, herbicidas, fungicidas, productos petroquímicos, etc. De hecho, vivimos en un ambiente tóxico.

La desintoxicación consiste en la lucha contra la toxicidad ambiental y se basa en el procesamiento de los productos tóxicos por parte de todos los órganos y sistemas de nuestro cuerpo. Las enfermedades alteran la desintoxicación del cuerpo, y si esta última falla, tendremos problemas.

Es esencial tratar la raíz del problema, buscando su causa. Tomar un medicamento para cubrir los síntomas no contribuye en lo más mínimo a la curación.

Quienes sufren de una enfermedad crónica deben prestar atención absoluta a lo siguiente:
- Tratar un desequilibrio en la flora bacteriana intestinal. Una sola dosis de un antibiótico puede producir desequilibrios entre las bacterias buenas y las malas en nuestro tubo digestivo. Cuando suprimimos los alimentos que contienen levadura, reducimos la proliferación de levaduras en nuestra flora intestinal. Con el mismo fin, podemos reducir también el consumo de carbohidratos que alimentan a los hongos en nuestros intestinos.

- Evitar los alimentos alérgenos, de los cuales hablaré en detalle más adelante.

- Evitar el gluten. A la mayoría de la gente le cuesta creer que el gluten es una proteína muy difícil de digerir y que su procesamiento bioquímico e inmunológico en nuestro organismo conlleva a problemas importantes. El trigo tiene 23000 proteínas.

- Eliminar el mercurio. Es esencial eliminar todo el mercurio del cuerpo y reemplazar las amalgamas de mercurio por algo menos tóxico como la porcelana, sobre todo si se sufre de enfermedades crónicas con causas desconocidas u dudosas, es decir, las llamadas enfermedades idiopáticas. Para ello es necesario encontrar un dentista capacitado en la intoxicación por mercurio. Como alternativa se puede pedir a cualquier dentista que reemplace una amalgama por mes, siguiendo un protocolo de desintoxicación entre medio.

- Tomar suplementos. Por ejemplo, el ácido fólico desempeña un papel fundamental en la prevención del cáncer y las enfermedades cardiovasculares. En general, la suplementación de base está compuesta por probióticos, vitaminas B, vitamina C, magnesio, enzimas digestivas, un multivitamínico y multimineral, aminoácidos y omega 3.
También existen alimentos críticos para una desintoxicación eficaz. Es muy difícil evitar todos los productos tóxicos y alérgenos. Una buena nutrición que aporta los elementos nutricionales básicos se convierte en una prioridad para mejorar los mecanismos de desintoxicación.

Cada uno de nosotros es diferente. Un alimento puede ser un alérgeno para una persona, pero puede que otra lo asimile perfectamente. El bioquímico Roger Williams ha demostrado que la necesidad de ciertos elementos como el calcio varía de una persona a la otra en un factor de 200. La sensibilidad al mercurio varía en un factor de un millón.

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Todos necesitamos elementos nutricionales para una buena salud. Vitaminas, minerales y ácidos grasos entre otros factores nutricionales, luz y agua, ritmos circadianos equilibrados, la capacidad de amar y de ser amados.

Por otra parte, existen substancias que debemos evitar a toda costa si deseamos sanar, a saber, los alérgenos que, incluso en pequeñas cantidades pueden enfermar a ciertas personas sensibles. Si bien su impacto en la salud puede variar de una persona a la otra, los productos tóxicos son uniformemente dañinos.

Casi toda sustancia puede ser alérgena. Los alimentos, el polen, el polvo, el pelo de los animales, los productos químicos, el moho y organismos como el hongo candida albicans. También los productos tóxicos como los metales pesados (plomo, mercurio, aluminio), los componentes producidos por seres vivos como los microbios, y los componentes sintéticos como los productos petroquímicos, la radiación, etc.

Mapa para evaluar los problemas de salud

Primero es importante estudiar la historia clínica del paciente y realizar un examen físico y diagnósticos médicos. Después, si aún no se tiene un nombre para la enfermedad, siempre se pueden realizar estas dos preguntas:
1. ¿Se necesita algo? Nutrientes, luz, ritmo circadiano, amor, vitaminas, minerales, ácidos grasos, amino ácidos, factores nutricionales adicionales.

2. ¿Se necesita evitar algo? Alérgenos como los alimentos, los gérmenes, el polen, el polvo, los químicos, el moho, el pelo de los animales. También podría tratarse de productos tóxicos como los metales pesados, elementos biológicos como las plantas o los gérmenes, o bien elementos sintéticos como los petroquímicos.
La toxicidad


La comida chatarra tiene un alto índice glucémico.
Hoy en día, el valor nutricional de los alimentos se ve comprometido debido a diferentes factores como la agricultura moderna, la agricultura intensiva que disminuye los valores nutricionales de la tierra. También son culpables los productos procesados, alimentos industriales que contienen un índice de azúcar muy elevado y que contribuyen a las enfermedades modernas.

Peor aún, 80.000 productos químicos fueron introducidos en nuestro ambiente después del siglo XIX y al día de hoy se desconoce la mayor parte de los efectos de estos químicos en el cuerpo. De hecho, menos del 1% de estos productos ha sido sometido a análisis para medir sus efectos en el organismo.

Los productos tóxicos se hallan en todas partes: los productos de limpieza, los plásticos - los ftalatos y el bisfenol A, que se encuentran en biberones o botellas de agua, y también en el agua y el aire, y afectan el sistema endocrino, alterando el sistema hormonal al imitar al estrógeno. Estos productos tóxicos están relacionados con la epidemia de enfermedades degenerativas modernas.

3 millones de kilogramos de mercurio son producidos cada año, además de 1,2 millones de toneladas de 80.000 productos químicos diferentes.

Cada persona responde de una forma diferente a estos productos tóxicos. Están aquellos que se desintoxican mejor o peor dependiendo de factores genéticos. Los pacientes con autismo o mal de Parkinson no tienen chance de desintoxicarse bien.

Las hormonas tóxicas

Ciertos pesticidas imitan al estrógeno. Por lo general, se utiliza el estrógeno para engordar a los animales. Los plásticos (el ftalato y el bisfenol A) también imitan al estrógeno. Esto induce a una dominación del estrógeno en la población porque los productos químicos se encuentran en todas partes, en grandes cantidades.

El mercurio y los metales pesados

El tema de los metales pesados, sobre todo el mercurio, es muy controversial y polémico en la ciencia y la política debido a sus enormes implicaciones en nuestra salud, y al mismo tiempo, a su rol en la economía mundial.

Es un tema esencial con graves consecuencias para nuestra salud y nuestro medioambiente, a pesar de que no se lo enseña en las escuelas de medicina.

El cuerpo humano tiene una gran capacidad de regeneración y sanación. Ciertos genes son esenciales para la buena desintoxicación de los metales pesados y otras toxinas. Tal es el caso del gen GST (por sus siglas en inglés, glutatión - s - transferasa) que aumenta los niveles de glutatión, el principal antioxidante y desintoxicante de nuestro cuerpo.

Desde hace años, la producción mundial de mercurio ha alcanzado la cifra anual de 10.000 toneladas. A pesar de la creciente concientización acerca de los problemas de salud provocados por este metal pesado, la producción de mercurio sólo disminuyó a 2.000 toneladas en el año 2000, es decir, todavía cerca de 5,5 toneladas por día.

El vapor de mercurio entra en la sangre a través de la inhalación pulmonar. La respuesta individual a la sensibilidad del mercurio varía entre 1 a un millón dependiendo del individuo.


Si usted es muy sensible, deberá considerar al mercurio como una de las posibles causas de su enfermedad. No es necesario obtener una guía de los síntomas asociados a la intoxicación al mercurio, ya que, aun si ésta es débil, puede causar cualquier problema imaginable. El mercurio provoca una alteración en los sistemas biológicos porque tiene una afinidad con los grupos de azufre (sulfidrilos). Estos agrupamientos se llaman también "grupos tiol" y solían llamarse "mercaptan" del latin mercurius captans("que capta el mercurio"). Los compuestos de azufre se encuentran en todas las células corporales y son indispensables para la vida. Son necesarios para una variedad de reacciones químicas durante en la desintoxicación de drogas y otras toxinas perjudiciales, y tienen aplicaciones clínicas potenciales en el tratamiento de una variedad de condiciones tales como la depresión, la fibromialgia, la artritis, la cistitis intersticial, las lesiones deportivas, la insuficiencia cardíaca congestiva, la diabetes, el cáncer y el SIDA. El mercurio provoca una irrupción funcional en la actividad de varios órganos y tejidos de nuestro organismo. Puede también cambiar la estructura de las células y del sistema inmunológico, en cuyo caso el cuerpo puede percibir estos tejidos modificados como cuerpos extraños.

No existe un test fidedigno o decisivo para saber cuánto mercurio tenemos acumulado en el cuerpo. Tampoco se ha desarrollado un test decisivo para determinar la dosis individual de tolerancia al mercurio o aquellos problemas que pueden surgir ante una exposición al mercurio.

El Dr. Richard Deth - PhD - , ha demostrado un fallo bioquímico esencial de un nivel de hasta cien veces más alto en bebés, inmunizados con vacunas que contienen timerosal, un compuesto de mercurio (aproximadamente 49% de mercurio en peso), usado como antiséptico y agente antifúngico.

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También son utilizadas las amalgamas de mercurio. El vapor de mercurio, sobre todo las formas orgánicas de mercurio como el metilmercurio en el pescado o el etilmercurio en el timerosal de las vacunas y las gotas para los ojos, son absorbidos completamente.

El pescado es una fuente significativa de omega 3. Estos son ácidos grasos esenciales para la salud, pero también contienen mercurio, sobre todo los pescados depredadores. Por esa razón, es preferible evitar el atún y otros pescados grandes. En cambio, se puede consumir aceite de pescado en suplementos sin mercurio para obtener omega 3 y consumir pescados pequeños como las sardinas.

En resumen, si usted sospecha que está intoxicado con mercurio (lo cual es el caso de la mayor parte de la población), es recomendable seguir las siguientes instrucciones:
1. Pida a un dentista que conoce los riesgos del mercurio que reemplace sus amalgamas dentales (hay que utilizar por lo menos un aspirador y reemplazar una amalgama por mes, con amalgamas de porcelana u otro material menos nocivo.).

2. Evite el pescado con altos niveles de mercurio. En general, los pescados pequeños tienen un nivel bajo de mercurio. Por ejemplo, las sardinas.

3. Tome queladores: ciertos suplementos nos ayudan a eliminar el mercurio. Existe un protocolo de desintoxicación que está basado en las investigaciones con niños con síndromes de autismo, ya que el autismo o los problemas del espectro de esta patología son muy similares a los síntomas de intoxicación por mercurio. Consiste en tomar DMSA (ácido dimercaptosuccínico) que es un quelador a base de azufre, además de vitamina C, ácido alfa lipoico, zinc, selenio, vitamina E, vitamina B6, melatonina, taurina y glutatión. Ha dado resultados muy satisfactorios en pacientes autistas y al tratar con ciertos problemas neurológicos.
El plomo

Aun cuando se lo absorbe en niveles bajos, este metal puede provocar problemas de aprendizaje, comportamiento, etc. El plomo se deposita en los huesos porque es muy similar al calcio. Encontramos plomo en una gran variedad de cosméticos, productos de belleza, etc., por lo cual es aconsejable optar por productos más naturales y cerciorarse siempre de leer la lista de ingredientes en las etiquetas de los productos.

El aluminio

Se encuentra en medicamentos como los anti-ácidos, así como en los desodorantes y las vacunas. El aluminio se fija al ADN en forma permanente y no es posible eliminarlo con queladores. ¡Hay que evitarlo bajo toda circunstancia!

¿Qué hace que las personas se vuelvan sensibles a los alimentos?

Uno de los causantes de la sensibilización son los desequilibrios: cuando existe algún desequilibrio en el cuerpo, por ejemplo, un déficit de un ácido graso o de zinc, podemos tener una reacción a ciertos alimentos.

Por otro lado, los problemas de digestión también pueden ser responsables: cuando se padecen problemas de digestión, nuestro sistema digestivo no es capaz de neutralizar los antígenos en los alimentos. Los antígenos provocan reacciones alérgicas, lo cual genera otros problemas, por ejemplo, en el
sistema inmune.

Los círculos viciosos son frecuentes. Por ejemplo, el déficit de magnesio puede ser un síntoma de la respuesta al estrés, y a la vez, volvernos más vulnerables a este último.

Si una persona es sensible a casi todos los alimentos, y si su cuerpo no secreta los suficientes jugos gástricos, o no produce ácidos biliares, entonces tiene sentido tomar suplementos (enzimas digestivas, bilis de buey, etc.) para reforzar las funciones digestivas, ya que, por cuestiones prácticas, no se pueden eliminar todos los alimentos de la dieta.

Otra causa frecuente de sensibilidades son las infecciones: cuando el sistema inmune se encuentra en un estado de hiperreactividad a diversas sustancias, se dice que una persona manifiesta una hipervigilancia. Este estado es frecuente en las personas que padecen enfermedades autoinmunes, el síndrome de fatiga crónica, autismo, y alergias. Los microbios como los parásitos, o la proliferación de levaduras, son las causas más frecuentes de un sistema inmunológico hipervigilante. Los virus con una cronicidad tenaz, como el virus del herpes simplex o el virus de Epstein Barr, son virus que permanecen en nuestro cuerpo de por vida.

La exposición a productos químicos también contribuye a la sensibilidad a ciertos alimentos: la exposición a un alérgeno puede volvernos sensibles si es intensa o si está acompañada de altos niveles de estrés. Por lo general, los síntomas son subjetivos y emocionales.

También debemos considerar la fatiga adrenal, cuando se observan uno o todos los siguientes síntomas: sensación de frío, infecciones recurrentes, hipotensión, una regulación pobre del azúcar en sangre, antojo de sal, acné u otros síntomas hormonales como el exceso de vello en la cara o en el cuerpo, o la pérdida de cabello. En este caso, una terapia a base de hidrocortisona a bajas dosis puede mejorar la desintoxicación. Este es un buen ejemplo de las relaciones entre las funciones inmunitarias, adrenales y de desintoxicación. Se debe tener en cuenta que el estrés es la causa de la fatiga adrenal en un cierto porcentaje de personas.

Por último, ciertas experiencias invasivas pueden desencadenar también la sensibilidad a algunos alimentos. Las personas con sensibilidades múltiples han sido víctimas de abuso o sufrimiento frecuentes durante la infancia, y en algunos casos la situación aún perdura en la edad adulta. Por ejemplo, el abuso sexual, cirugías, etc. Ciertas emociones pueden expresarse a nivel inmunológico y no necesariamente psicológico. Cuando reciben psicoterapia o aprenden a manejar sus emociones, el problema inmunológico mejora o se cura.

Las toxinas en el intestino

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A nivel hepático, el alcohol interfiere con un grupo de enzimas llamado citrocromo 450 que desempeña un papel fundamental en la desintoxicación. Es por esto que el alcohol aumenta la toxicidad de todas las otras sustancias tóxicas, pudiendo incluso transformar en veneno una sustancia no tóxica como el acetaminofén, un medicamento para calmar el dolor. El alcohol interfiere además con la actividad de enzimas clave en la transformación de ácidos grasos en hormonas.

A menudo, el intestino se transforma en una cervecería. La hiperproliferación de levaduras en el intestino puede fermentar los alimentos que ingerimos. El resultado es un producto tóxico como el alcohol, lo cual implica que para desintoxicarse químicamente, el cuerpo se ve confrontado a una dosis cotidiana de toxinas nunca antes conocida. Además de fermentar alimentos, las levaduras pueden también fermentar suplementos alimentarios como las vitaminas. Ciertas personas presentan una reacción negativa a los suplementos sin que estos fermenten, pero cuando sí se produce una fermentación de suplementos, pueden tener una sintomatología diversa, como problemas digestivos, neuropatías, etc.

Pueden existir síntomas neurológicos como la incapacidad para concentrarse o episodios de comportamiento inapropiado. Los niveles de alcohol en sangre es por lo general de cero, pero si ocurre una proliferación de levaduras en el intestino, pueden equivaler a los de alguien que ha bebido alcohol. Por lo general sucede después de una dieta rica en carbohidratos, una dosis de antibióticos, etc.

Cuando se produce una hiperproliferación de levaduras (candidiasis), los síntomas pueden ser variados: erupciones cutáneas incluyendo la psoriasis, la fatiga, el antojo de alimentos ricos en azúcar y el antojo de alcohol (alcoholismo).

Los ácidos orgánicos producidos por los hongos como las levaduras del intestino pueden ser tóxicos e interferir con nuestra química corporal.

Los alimentos tóxicos

La inflamación es un factor común en varias enfermedades como el asma, el eczema, la colitis, la tos y la secreción de moco, la artritis, la psoriasis, la dermatitis, etc. En dichos casos, se trata de una inflamación crónica. Las enfermedades que terminan con itis u osis son enfermedades crónicas inflamatorias.

Las alergias alimentarias, sobre todo las alergias alimentarias retardadas, son una causa mayor de inflamación crónica.

Las alergias alimentarias son reacciones a los alimentos provocadas por reacciones del sistema inmune. Por ejemplo, una sensibilidad a la tiramina en el queso, el vino o el chocolate puede producir migrañas.

La especificidad individual, particularmente en el campo de las alergias, está relacionada con la herencia genética.

Un anticuerpo llamado inmunoglobulina es una proteína que el sistema inmune utiliza para defenderse. Existen diversos tipos: IgE, IgG, IgA, IgM, por medio de los cuales el sistema inmune reconoce y conserva el rastro de células huéspedes normales o foráneas, los microbios de las moléculas alimentarias o las toxinas.

Las reacciones alérgicas dependientes de los anticuerpos de clase inmunoglobulina E (IgE), se producen en menos de una hora. Generalmente se manifiestan en la piel, el sistema respiratorio, o el digestivo. Alrededor de 1 o 2% de este tipo de alergias se debe a esta reacción aguda.

La mayor parte de las sensibilidades a los alimentos implican reacciones retardadas mediadas por la IgG. Los síntomas pueden aparecer después de dos horas, pero lo hacen más frecuentemente después de 1 o 3 días de haber ingerido un alimento. Los síntomas son por lo general subjetivos. Por ejemplo, usted puede comer maíz un día sin notar ningún problema, mientras que al comerlo otro día podrá tener síntomas.

Las alergias alimentarias retardadas pueden causar todo tipo de síntoma. Una enfermedad crónica implica por lo general un estado de vigilancia inmunológico inapropiado relacionado con la alergia alimentaria, aún si ésta no es la causa principal del problema.

El sistema inmunológico puede permanecer hiperactivo, conduciendo a síntomas inflamatorios crónicos y persistentes por un periodo largo después de que el desencadenamiento inicial de una alergia desaparece.

Algunos síntomas de sensibilidad retardada son los siguientes: dolor crónico, depresión, fatiga, dolor articular, eczema, otros problemas gastrointestinales, sinusitis o enfermedades frecuentes del oído medio, sinusitis crónica, asma, tos, enfermedad de Menière o vértigo, etc.

De hecho, las alergias alimentarias retardadas son una causa subyacente o un factor agravante en varias enfermedades crónicas. Por ejemplo, las enfermedades autoinmunes, los problemas de infertilidad, los embarazos difíciles, la artritis reumatoide, el asma, la enfermedad inflamatoria del intestino, y otros problemas inflamatorios. Por lo tanto, si usted sufre de una enfermad crónica que no responde al tratamiento que le han recetado, deberá tener en cuenta la posibilidad de que existan alergias alimentarias retardadas.

Sesenta por ciento de nuestro sistema inmunológico está ubicado en el sistema digestivo, porque es allí a donde se dirigen los alimentos y sus microbios, la fuente de materiales extranjeros al cuerpo y provenientes del mundo exterior.

Si se presentan problemas digestivos o permeabilidad intestinal, entonces los péptidos (unidades proteicas en el alimento) se escaparán a la digestión y los anticuerpos del sistema inmunológico se les fijarán para combatirlos, dando como resultado un complejo inmunológico potencialmente inflamatorio.


Complejos inmunes

Permeabilidad intestinal
Los complejos inmunes se pueden acumular en los tejidos. Los medicamentos anti-inflamatorios no esteroideos (AINES, por ejemplo el diclofenaco, el voltarén, el sulindaco, el naproxeno, la indometacina, etc.), aumentan la permeabilidad intestinal creando más complejos inmunológicos que dan origen a la artritis.

Por último, existen también otros alimentos tóxicos como aquellos que contienen glutamato monosódico y aspartame, que son excitotoxinas (sustancias químicas que pueden causar daño al cerebro y al sistema nervioso) capaces de aniquilar las células del cerebro.

La intolerancia al gluten

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El gluten es una mezcla de varias proteínas que se encuentran en el endosperma de todos los granos o cereales. Es responsable de la elasticidad de las pastas, por lo que se lo puede considerar como "la goma" de los cereales. De hecho, la goma es fabricada a base de gluten. Esto les puede ilustrar lo difícil que es digerir el gluten.

El gluten se divide en dos grupos: las prolaminas y las gluteinas. Las proteínas de la familia de las prolaminas se hallan a la raíz de la enfermedad celíaca.

El trigo, el centeno y la cebada son los cereales más tóxicos, seguidos del maíz. Durante millones de años, los hombres mantuvieron una alimentación natural, análoga a la alimentación de los animales salvajes. Las enzimas y las mucinas digestivas estaban adaptadas a las diversas sustancias ingeridas. Por el contrario, la alimentación moderna es rica en macromoléculas nuevas, a las cuales las enzimas y las mucinas no se han adaptado.

Aun en cantidades pequeñas o excepcionales, un alimento que contiene gluten provoca lesiones en el intestino. Actualmente las industrias agroalimentarias modifican excesivamente los cereales, que se han convertido en sustancias poco asimilables y, por consiguiente, son más tóxicos que aquellos que solían consumirse en el pasado.

He aquí una lista no exhaustiva de cereales y de sus porcentajes de prolaminas:
- Trigo 69% de alfa gliadina
- Espelta 69% de alfa gliadina
- Kamut 69% alfa gliadina
- Centeno 30 a 50% de secalina
- Cebada 46 a 52% de hordenina
- Maíz 55% de zenina
- Sorgo 52% de carifina
- Mijo 40% de panicina
- Avena 20 a 30% de avenina
- Tef 12%
- Arroz 5% de orzenina
La quínoa, el amaranto y el trigo sarraceno son "pseudocereales", y suelen ser mejor tolerados, pero igualmente algunos contienen prolaminas y pueden afectar a las personas más sensibles al gluten.

La sensibilidad al gluten comprende una reacción retardada que concierne a los anticuerpos IgG. Aliviar los efectos del gluten en la salud puede tomar semanas o meses después de haber eliminado el consumo de estos alimentos.

Cuando estas proteínas o péptidos en los cereales no se degradan completamente - no se digieren - , pueden traspasar la pared intestinal, abrirse paso al torrente sanguíneo y provocar reacciones inflamatorias. Por ejemplo, la zonulina es una proteína que producimos como respuesta a la ingesta de gluten y que provoca permeabilidad intestinal. Ciertos investigadores han relacionado a esta proteína con la permeabilidad de la barrera hematoencefálica que protege nuestro cerebro, y es por esto que puede afectarnos a nivel neurológico. Los virus de las vacunas pueden circular en la sangre y abrirse paso al cerebro, lo que facilita el desarrollo de problemas mentales, entre otros. Además, la zonulina también ha sido relacionada con la permeabilidad de la piel y es una de las causas de problemas cutáneos como el eczema o la psoriasis.

Los péptidos o proteínas no degradables del gluten se asemejan a los péptidos opioides y se comportan como los derivados de la morfina. Aquellos que acostumbran auto-medicarse con el gluten (por ejemplo, comiendo para sentirse mejor anímicamente) pueden tener síndrome de abstinencia al quitarlo de la dieta.

Los péptidos provenientes del gluten provocan cambios en el comportamiento y favorecen el desarrollo de enfermedades degenerativas y del sistema nervioso central.

Algunos síntomas y signos de la intolerancia al gluten son: Las anemias, los efectos negativos sobre la memoria y el aprendizaje, los problemas escolares, la dislexia, la falta de autoestima, la disminución de la sociabilidad, la depresión, los problemas de insomnio, las modificaciones en la libido, el estreñimiento, la diarrea, el gas intestinal, la enfermedad de Crohn, etc.

Los péptidos opioides perturban el aprendizaje, las emociones y la sociabilidad. Aquellos que derivan del gluten tienen un rol etiopatogénico en el autismo. Existe una fuerte correlación entre la incidencia de la esquizofrenia y el consumo de cereales.

El déficit inicial es digestivo y enzimático, y genera una carencia de peptidasa y dipeptidasa de tipo 4, una enzima destinada a destruir la gluteomorfina durante la digestión. Eso provoca una digestión incompleta del gluten, transformándolo en péptidos opioides o en péptidos que se asemejan a los virus y desencadenan reacciones inmunitarias en el cuerpo. Estos péptidos que atraviesan los intestinos y que se esparcen por todo el cuerpo, provocan lesiones tisulares a través de reacciones inflamatorias. Al comportarse como virus o como ciertos derivados morfínicos, provocan cambios en el comportamiento y favorecen el desarrollo de enfermedades degenerativas.

La intolerancia al gluten se resume en la perturbación de nuestro sistema enzimático. Las proteínas de los cereales son, en efecto, digeridas de manera incompleta.

Los metales pesados que se acumulan en cuerpo tienen una acción inhibidora en una clase de enzimas llamadas las peptidasas, cuya función está altamente orientada hacia la descomposición completa de las proteínas alimentarias provenientes del gluten. El mercurio inhibe la dipeptidasa de tipo 4.
Las proteínas derivadas del pan, que no se degradan completamente, atraviesan la pared intestinal - ya alterada por una hiperproliferación de levaduras, el mercurio, los medicamentos y el gluten por sí mismo - e ingresan al torrente sanguíneo.

Los hongos como el candida albicans pueden invadir la pared del intestino rápidamente e instalarse en la mucosa intestinal, obstaculizando la absorción normal de los alimentos, por ejemplo.

Algunos ejemplos de las más de 300 enfermedades vinculadas al consumo de gluten son el autismo, los comportamientos obsesivos compulsivos, la epilepsia, la psoriasis, la infertilidad, las enfermedades autoinmunes, etc.

Todo lo que he mencionado con respecto al gluten se aplica también a la caseína, una de las principales proteínas de los productos lácteos como la leche, el queso, la crema, el yogur, etc.

La hiper-proliferación de levaduras lesiona la pared intestinal y provoca la hiper-permeabilidad intestinal.

La alimentación tóxica es un factor ambiental que excita el sistema inmunológico y provoca una reacción intestinal. Si usted deja de estimular el sistema inmunológico, el sistema se calma poco a poco, y comienza a regularse. Si uno sana la permeabilidad intestinal comenzará la curación. Cabe mencionar que el mercurio aumenta la permeabilidad intestinal.

La intolerancia a la caseína

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Los productos lácteos pueden provocar varios problemas, ya sea debido a una sensibilidad a la caseína que se deriva en problemas similares a los del gluten de los cereales, o bien a través de una intolerancia a la lactosa o de los contaminantes, antibióticos, hormonas e infecciones del ganado vacuno en ciertos países.

La mayor parte de la población europea no estaba bioquímicamente preparada para alimentarse de la leche cuando comenzó a hacerlo. Debido a la falta de respeto al medio ambiente y al uso de diversos contaminantes, que nos llegan directamente de la hierba que consumen las vacas, la leche producida hoy en día es una mezcla de contaminantes, metales pesados y pesticidas, sin contar la adición de antibióticos, vacunas o mercurio, hormonas, etc. Por ende, puede ser muy tóxica para el organismo.

Muchas personas sufren de problemas digestivos, patologías físicas o problemas mentales como consecuencia del consumo abusivo de productos lácteos.

A eso se suma que el mercurio en los lácteos causa graves alteraciones en la pared intestinal y en el cerebro, además de grandes desperdicios o bloqueos del sistema enzimático. Finalmente, este veneno termina fijándose en diversos tejidos y órganos.

Nuestros órganos vitales intoxicados (tales como el hígado) tratan de deshacerse de esta toxina por todos los medios, a pesar del consumo diario de alimentos indeseables.

Además, la leche inhibe la secreción de tóxicos como el mercurio.

La pared intestinal alterada le permite a los péptidos morfínicos de los productos lácteos - así como a los productos del gluten - , pasar directamente al torrente sanguíneo y acumularse en diversos órganos. La mala digestión de estos péptidos también provoca enfermedades psíquicas.

Entre los problemas de comportamiento se encuentran los siguientes: problemas de memoria y de concentración, hipo-actividad, melancolía, depresión, diversos síndromes autísticos, insensibilidad al dolor, automutilación, anorexia y bulimia, y epilepsia.

Algunas enfermedades crónicas relacionadas con los productos lácteos son: problemas de peso, dolores de cabeza, problemas ORL (sinusitis, bronquitis, rinitis, otitis, asma), problemas de la vista, estrabismo, conjuntivitis, problemas de la piel (dermatosis, eccema, acné), enfermedades inflamatorias y reumatismos (artrosis, artritis), fibromialgia, fatiga crónica, etc.

La leche está relacionada con la diabetes tipo 1 y también es responsable de la osteoporosis que supuestamente debería prevenir. Observemos a nuestros vecinos asiáticos que casi no consumen productos lácteos y no sufren estas consecuencias en su salud ni en sus huesos.

Los anti-nutrientes - el ataque de las lectinas

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Los granos deben ser procesados, puestos en remojo y, sobre todo, cocinados. No se puede comer trigo crudo sin caer enfermo de gastroenteritis. Esto mismo se aplica a los demás cereales, las legumbres y las patatas, que contienen toxinas - conocidas comúnmente como anti-nutrientes - , para evitar que los animales (incluyendo a los seres humanos) se los coman. El hecho de que las plantas no puedan gritar y correr no significa que quieran ser comidas. Y sólo porque que no tienen dientes o garras, no significa que no se puedan defender.

En primer lugar, las plantas producen bloqueadores de enzimas que actúan como pesticidas contra los insectos y otros animales, incluyéndonos a nosotros. Nuestro sistema digestivo utiliza muchas enzimas para descomponer y absorber los alimentos. Cuando consumimos semillas, legumbres, cereales, y solanáceas (patatas, tomates, berenjenas y pimientos), éstas reaccionan a través de un bloqueo de enzimas. Las proteasas son las enzimas más comunes que los granos tratan de romper, cuya función es digerir las proteínas. Se trata más específicamente de la enzima pepsina del estómago y las enzimas tripsina y quimotripsina del intestino delgado. Otros productos químicos interfieren con la función de la amilasa, la enzima que digiere el almidón, y por lo tanto son llamados inhibidores de la amilasa.

Las lectinas son proteínas muy pequeñas que se ligan específicamente y de una forma reversible a ciertos carbohidratos. El consumo de alimentos ricos en lectinas puede provocar diarreas, náuseas y vómitos.

Cocer los granos después de haberlos dejado en remojo entre 12 y 24 horas, puede eliminar la toxicidad de algunas lectinas. Pero ciertas lectinas como la de los frijoles, son resistentes al calor. Las lectinas pueden provocar irritaciones y afectar la capacidad de absorción del intestino. A largo plazo, pueden causar alergias, deficiencias nutricionales o inmunológicas. Las lectinas pueden inducir una resistencia a la leptina, una hormona que regula la reserva de grasa.

Las lectinas se encuentran en todos los granos, los cereales, las leguminosas, los productos lácteos y la familia de las solanáceas (tomate, patata, berenjena y pimientos).

La lectina del gluten puede provocar desgastes directos en la mayoría de los tejidos del cuerpo, sin necesidad de una susceptibilidad genética o reacciones inmunitarias. Esto explica por qué las enfermedades inflamatorias crónicas y degenerativas son endémicas en poblaciones que consumen trigo, aun cuando las alergias y las intolerancias al gluten son raras.

Las lectinas son muy pequeñas (como los anticuerpos) y resistentes, y se acumulan en los tejidos, donde interfieren con los diferentes procesos biológicos.

La lectina del gluten tiene una gran afinidad a una proteína llamada la N-acetil-glucosamina, que se encuentra en todo el cuerpo, como en los cartílagos, tendones y articulaciones. Es por eso que los suplementos a base de glucosamina alivian los dolores, porque las lectinas del gluten se fijan a esta proteína en vez de acumularse en nuestras articulaciones.

Las lectinas son tan pequeñas que pueden atravesar la barrera intestinal y hematoencefálica sin ninguna dificultad, provocando daños en el cerebro y el cuerpo en general.

Las lectinas pueden influenciar la expresión genética de ciertas células. Son inflamatorias, inmunotóxicas, neurotóxicas, citotóxicas, y pueden perturbar la función endocrina y cardiótoxica, y afectar negativamente la función gastrointestinal.

Más del 60 por ciento de las lectinas permanecen inmunológicamente intactas en el tracto digestivo. Por consiguiente, el daño potencial es inmenso.
Las lectinas son capaces de permanecer intactas en el estómago. Sus concentraciones pueden ser muy altas, y en consecuencia, su transporte a través de la pared intestinal puede exceder el de otros antígenos de la dieta por varios órdenes de magnitud.

Las lectinas también pueden adherirse a las paredes intestinales, dañando su permeabilidad. Una vez que atraviezan la barrera defensiva básica, causan estragos en todo el cuerpo humano. La destrucción profunda que provocan las lectinas es observable en la respuesta autoinmune que puede desencadenar. La secuencia de las proteínas en algunas lectinas es casi idéntica a los tejidos del cuerpo humano, lo cual dificulta la tarea de distinguirlas.

El sistema de defensa inmunológico ataca a las proteínas extrañas, y al aprender a identificar la secuencia como un enemigo, ataca también las secuencias similares en el cuerpo humano. La lectina en el trigo se compone de secuencias de aminoácidos que imitan tanto el tejido del cartílago en las articulaciones como las vainas de mielina que cubren los nervios.

Otras lectinas son casi idénticas a los mecanismos de filtración en los riñones, las células del páncreas que producen insulina, la retina y el revestimiento del nuestros intestinos. Y una vez activado, el sistema inmunológico no se detiene. Las lectinas confunden al sistema inmunológico, enseñándole que algunas partes principales de "nosotros" son cuerpos extranjeros. La lección aprendida se convierte en terrible sufrimiento, un cuerpo que se ataca a sí mismo, es decir, enfermedades autoinmunes como la enfermedad de Crohn, la colitis ulcerosa, la artritis reumatoide anquilosante, la espondilitis, el lupus eritematoso sistémico, la psoriasis, la diabetes mellitus tipo 1, la glomerulonefritis, la esclerosis múltiple y muchas otras. También pueden desarrollarse problemas de tiroides, inflamación, alergias, erupciones en la piel y asma.

Las bacterias producen lectinas que les permiten adherirse a los tejidos para provocar una infección eficaz.

Las fuentes más comunes de lectinas nefastas son los cereales, sobre todo el gluten, los productos lácteos, las leguminosas (como la soja, las nueces y los frijoles) y el maíz. La familia solanácea (tomates, patatas, pimientos y berenjenas) contiene igualmente lectinas potencialmente peligrosas, a las cuales ciertos individuos pueden volverse muy sensibles, por ejemplo aquellos que sufren de artritis.

La fermentación y el remojo son empleados para eliminar sustancias nocivas, pero ciertas lectinas nunca se eliminan siquiera tras la cocción.

A los virus no les gustan las lectinas, los productos químicos, ni los contaminantes. Su primera reacción es la adaptación, lo que le permite a la "célula diana" cambiar su función y también llamar la atención del sistema inmunológico para que acalle esta rebelión. Eso puede dar origen a células cancerígenas.

La soja

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La soja es una legumbre que contiene una alta cantidad de lectinas que afectan el intestino delgado. De hecho, contiene tantos anti-nutrientes que no es comestible para los seres humanos sin una gran cantidad de procesamiento (fermentación), mucho más que otras semillas.

En un estudio de cincuenta culturas asiáticas, las personas que habían encontrado una manera de desactivar los inhibidores de tripsina en la soja fueron las únicas que la consideraron comestible. Esto se realiza a través de procesos de alta fermentación, por ejemplo, el tempeh. Los monjes comían tofu no fermentado para mantener sus votos de abstinencia sexual: los fitoestrógenos de la soja reducen los niveles de testosterona, y por lo tanto, la libido. "Salvo en los casos de hambruna", escribe el experto en soja Kaayla Davis, "el tofu se servía en pequeñas cantidades como condimento, generalmente en el caldo de pescado, nunca como plato principal. "

Los chinos comían soja como la única fuente de proteínas en épocas en que padecían problemas de hambruna.

Otro tipo de anti-nutrientes, los fitatos, se unen a los minerales en el tracto digestivo, impidiendo que éstos sean absorbidos. Los minerales en cuestión son justamente los necesarios para la digestión, especialmente el calcio. El cuerpo presta calcio para la digestión, quitándolo de los lugares de almacenamiento como los dientes y los huesos, y suponiendo que la comida ingerida lo repondrá más tarde, lo cual no sucede en la práctica. Por ende, el cuerpo presenta consecuentemente una carencia de calcio.

La soja tiene un nivel tan alto de fitatos que ningún procedimiento de remojo o fermentación los desactiva por completo.

La soja es también una causa conocida de bocio. Los investigadores han sabido desde 1930 que la soja puede bloquear y dañar permanentemente la glándula tiroides si se la consume frecuentemente.

En Japón, donde el consumo de soja es el más alto de Asia, la enfermedad de la tiroides está muy repandida. Después de todo, la tiroiditis de Hashimoto, la forma autoinmune de hipotiroidismo, se detectó por primera vez en Japón. La prevalencia de la enfermedad de la tiroides ha motivado a los investigadores japoneses a llevar a cabo importantes estudios que demuestren los efectos adversos de los alimentos derivados de la soja en la glándula tiroides.

En un estudio realizado en adultos japoneses sanos, treinta gramos de soja por treinta días fue suficiente para provocar trastornos en la tiroides.

La concentración de fitoestrógenos de la soja, que inhiben la biosíntesis de las hormonas tiroideas, se encuentra dentro del rango de exposición de los niños que consumen leche de fórmula a base de soja.

Otra consecuencia grave para la salud es el desequilibrio de las hormonas sexuales provocada por los fitoestrógenos de la soja. Los fitoestrógenos son producidos por más de 300 plantas, pero la soja es la única que consumen los seres humanos. Los fitoestrógenos causan daño de dos maneras: en primer lugar, pueden unirse a los receptores de estrógeno en el cuerpo, bloqueando los estrógenos verdaderos y otras hormonas. Y en segundo lugar, también pueden perturbar la producción de estrógeno. Los fitoestrógenos son poderosos desestabilizadores endocrinos.

Estos fitoestrógenos - la formononetina, la biocanina A y la genisteína - causan daño endometrial y cambios en el moco cervical asociado a la esterilidad.

Sesenta gramos de proteína de soja, es decir, una taza de leche de soja, contiene 45 mg de isoflavonas. Una taza de tofu contiene 56 mg, y una media taza de frijoles de soja tostados, 128 mg.

En Italia, los suplementos de isoflavonas fueron responsables de aumentos significativos en la aparición de hiperplasia del endometrio, que puede ser precanceroso. Algunos investigadores pidieron que estos suplementos de isoflavona fueran llamados "fármacos potentes " y cuestionaron la seguridad a largo plazo de los fitoestrógenos con respecto al endometrio.

El Dr. Lon R. White, neuro-epidemiólogo en Honolulu, realizó un estudio con más de cuatro mil hombres y 500 de sus esposas utilizando pruebas cognitivas, resonancias magnéticas, algunas autopsias y estudios de la función cerebral. Aquellos que comían tofu al menos dos veces a la semana sufrieron de un envejecimiento acelerado del cerebro, una disminución de la capacidad cognitiva, y tuvieron más del doble de probabilidades de ser diagnosticados con la enfermedad de Alzheimer. Los ventrículos del cerebro se veían dilatados en sus imágenes de resonancia magnética, mientras que las autopsias cerebrales mostraban una atrofia cerebral. De hecho, entre más tofu comieron, mayor fue el impedimento cognitivo y/o la atrofia cerebral.

Las isoflavonas de la soja pueden bloquear la tirosina quinasa, una enzima requerida por el hipocampo (la zona del cerebro responsable de la memoria y el aprendizaje). Los fitoestrógenos también pueden agravar el daño al reducir las concentraciones de la proteína de unión del calcio que protege al cerebro de enfermedades neurodegenerativas. El fitoestrógeno genisteína, en particular, interfiere con la síntesis de ADN en el cerebro mediante la reducción de la producción de nuevas células cerebrales e incrementando la muerte celular.

En otros tiempos, la soja se cultivaba para producir pintura y pegamento. En 1913, el Departamento de Agricultura de los EE.UU. catalogó a la soja como material industrial.

La leche de soja se produce al remojar los frijoles en una solución alcalina y luego cocinándola a presión. Tanto el pH alto como la presión dañan importantes nutrientes en los granos, como las vitaminas, los aminoácidos a base de azufre, y sobre todo la lisina. Durante este proceso, su puede crear una toxina llamada lisinoalanina.

Es por esto que la leche de soja debe ser fortificada, por lo general con la adición de calcio y vitamina D2. La vitamina D2 es una forma sintética de la vitamina D que puede causar hiperactividad, enfermedades coronarias y reacciones alérgicas. La leche de soja también tiene que ser emulsificada y estabilizada, con el fin de mantener todas estas sustancias unidas. El óxido de titanio, un mineral utilizado en pinturas blancas, se ha utilizado con este propósito.

El queso de soja por lo general comienza como aceite hidrogenado que, como veremos más adelante, es extremadamente tóxico. También se utiliza una solución de hexano durante el procesamiento.

Algunos aminoácidos se destruyen, otros se vuelven tóxicos y cancerígenos. La soja dificulta la absorción de minerales y los animales de experimentación alimentados con proteína de soja acaban con deficiencias de calcio, magnesio, manganeso, molibdeno, cobre, hierro y zinc.

La proteína de soja no es muy diferente del plástico. Ambos son difíciles de digerir y provocan grandes cantidades de flatulencias.

La agricultura - los carbohidratos y las enfermedades de la civilización

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Para ser exclusivamente vegetarianos, tenemos que ser capaces de digerir la celulosa de la hierba, pero no es nuestro caso, ya que somos omnívoros.

A lo largo de la historia, la humanidad ha fomentado y se ha basado en la ganadería de pastoreo para gran parte de su sustento, ya que es el único proceso capaz de convertir la energía de producción en la hierba en una fuente de energía directamente consumible por los seres humanos.

Diecinueve millones de toneladas de vegetación son producidos por las plantas en los pastizales y sabanas, y no son comestibles.

Los humanos y los rumiantes no compiten por la misma comida. Sí, la cultura industrial ha estado rellenando con granos a tantos animales como le es posible. Pero es la lógica del capitalismo industrial que está dictando la dieta, no la naturaleza.

La agricultura es de por sí carnívora: lo que come son ecosistemas, tragándose todo. El cultivo de grano requiere la tala de bosques, el arado de las praderas, el drenaje de los humedales y la destrucción de la capa superior del suelo. En la mayoría de la superficie planetaria, nunca será sustentable, y donde podría ser posible se requeriría la rotación de los animales en pastoreo. No tiene sentido dar granos a un rumiante que podría haber subsistido felizmente en los bosques ahora extintos, o en praderas y humedales de nuestro planeta, construyendo así la capa superior del suelo y favoreciendo la diversidad de especies.

Las dos terceras partes de la superficie terrestre son completamente inadecuadas para el cultivo de granos.

También es fundamental entender que la proteína en la carne de vaca contiene la totalidad de espectro de aminoácidos necesarios y es de fácil asimilación para los humanos, mientras que la proteína del trigo es a la vez de baja calidad y en gran medida inaccesible, ya que viene envuelta en celulosa no digerible.

Si bien más alimentos y en mayores cantidades pueden ser producidos por la agricultura, esta última está destruyendo al mundo en este proceso. Continentes enteros que otras criaturas una vez conocieron como hogar, han sido dedicados a los monocultivos.

Esta dieta no proporciona suficientes proteínas, grasas, vitaminas liposolubles o minerales para el mantenimiento y la reparación del cuerpo humano a largo plazo. Calorías a granel, sí, pero no una buena nutrición.

Venimos de una larga línea de cazadores: 150.000 generaciones. Se han descubierto utensilios de caza que datan de hace 2,6 millones de años.

Hemos fabricado las herramientas para tomar lo que los pastos ofrecían: animales de gran tamaño cargados de nutrientes, más de lo que podríamos esperar encontrar en las frutas y hojas. Nuestro cerebro es dos veces más grande que el de un primate, mientras que nuestro tracto digestivo es un 60 por ciento más pequeño. Nuestros cuerpos fueron evolucionando gracias a alimentos ricos en nutrientes. Los antropólogos L. Aiello y P. Wheeler llamaron a esta idea "la hipótesis de los tejidos costosos", dentro de la cual postulan que el cerebro creció porque la carne permitió que nuestro sistema digestivo se contrajera, liberando así energía para el cerebro.

En realidad, los gorilas y otros primates poseen bacterias fermentativas necesarias para digerir la celulosa, una sustancia que nosotros no podemos digerir. En cambio, estamos hechos para consumir carne, por la proteína y la grasa que proporciona. Nuestros dientes y estómago, con su secreción de ácido clorhídrico, están hechos para consumir carne, no celulosa.

En los círculos antropológicos científicos, ese es un hecho indiscutido. Absolutamente todas las autoridades respetadas confirman que éramos cazadores.

Con la agricultura llegaron las enfermedades de la civilización. No se habla de las enfermedades de cazadores-recolectores, ya que éstas serán en su mayor parte inexistentes. No así las de los agricultores, que han destruido sus cuerpos junto con el planeta. La lista de enfermedades incluye la artritis, la diabetes, la hipertensión, las cardiopatías, los accidentes cerebrovasculares, la depresión, la esquizofrenia y el cáncer, así como la mala dentadura o visión, y toda una serie de enfermedades autoinmunes e inflamatorias.

En su artículo Cereal Grains: Humanity's Double-Edged Sword ("Los granos de cereales: la espada de doble filo de la humanidad") el Dr. Loren Cordain escribe:
"Los granos de cereales como alimento básico son una adición relativamente reciente en la dieta humana, y representan un cambio dramático en la alimentación a la cual estamos genéticamente adaptados. La discordancia entre necesidades alimenticias humanas determinadas genéticamente y la dieta actual es responsable de muchas de las enfermedades degenerativas que aquejan al hombre industrial... Existe una gran cantidad de evidencia que sugiere que los granos de cereales son los alimentos menos óptimos para los seres humanos, y que el ser humano tiene una composición genética y fisiología que no se ha adaptado completamente a los altos niveles de consumo de cereales."
Estamos comiendo alimentos que no existían hasta hace unos pocos miles de años: cultivos anuales, especialmente cereales, y más aún el producto final industrial de harinas refinadas, azúcares y aceites. Como Cordain señala:
"Más del 70% de las calorías de nuestra dieta provienen de alimentos que nuestros ancestros paleolíticos no comieron nunca, o rara vez. Nuestros propios cuerpos, con sus enfermedades degenerativas y el crecimiento excesivo de las células, son la evidencia que necesitamos para determinar que esta dieta no es natural."
Los epidemiólogos saben que la esclerosis múltiple es una enfermedad autoinmune mediante la cual el cuerpo ataca sus propios nervios, específicamente las vainas de mielina, que es una capa de grasa y proteína alrededor de los nervios que permite una transmisión rápida y eficiente del impulso nervioso. Esto es más frecuente en las culturas donde el trigo y el centeno constituyen la alimentación de base. En los registros arqueológicos, la artritis reumatoide, que deja una prueba muy clara en los restos óseos, se halló en poblaciones que habían introducido el consumo de trigo y maíz, en todo el mundo.

Varios paleopatólogos nos dicen que los trastornos autoinmunes no parecen haber perjudicado a los seres humanos antes de la adopción del modo de vida agrícola.

La agricultura ha desplazado a los alimentos ricos en nutrientes y necesarios para los seres humanos, reemplazándolos por mononutrientes derivados del azúcar y el almidón. Este desplazamiento en el consumo de alimentos provocado por la llegada de la agricultura llevó a una disminución inmediata de la estatura humana.

Existen aminoácidos esenciales que constituyen los bloques de construcción de la proteína. Son esenciales porque el organismo humano no es capaz de crearlos. Sólo podemos obtenerlos de la dieta. Del mismo modo, existen ácidos grasos esenciales que deben ser ingeridos porque nuestro organismo no está capacitado para crearlos. La carne contiene proteínas, minerales y grasas necesarios para metabolizar las proteínas y los minerales.

Pero no existe nada semejante a un hidrato de carbono esencial o necesario. La verdad es que la cantidad real de hidratos de carbono requeridos por los seres humanos para la salud es nula.

Cada célula del cuerpo puede producir todo el azúcar que necesita. Y esto incluye a las células de nuestro cerebro. Los partidarios de las dietas altas en carbohidratos han creado y repetido hasta la saciedad el mito de que nuestro cerebro necesita glucosa y que, por lo tanto, tenemos que comer hidratos de carbono. Sí, es cierto que nuestro cerebro tiene necesidad de glucosa, y es precisamente por eso que nuestro organismo puede producirla. Pero lo que necesita realmente es una fuente muy estable de glucosa; una cantidad muy elevada o muy baja puede provocar una emergencia biológica, dando lugar a un coma o a la muerte, como en el caso de la diabetes. Y esto es lo que una dieta a base de carbohidratos proporcionará, un ciclo constante de altibajos de glucosa. Una lista parcial de enfermedades causadas por los altos niveles de insulina incluye las enfermedades del corazón, un colesterol elevado, triglicéridos elevados, presión arterial alta, problemas de coagulación de la sangre, el cáncer de colon (y otros tipos de cáncer), la diabetes de tipo II, la gota, la apnea del sueño, la obesidad, el reflujo gastroesofágico (acidez estomacal severa), la enfermedad de úlcera péptica, la enfermedad del ovario poliquístico, etc.

Se trata de enfermedades graves, endémicas en la civilización moderna. Las aceptamos como normales porque son tan frecuentes. Consumimos los alimentos que ofrece nuestra cultura y después nos enfermamos. Es el Departamento de Agricultura (no el de Nutrición) quien dicta la composición de la famosa pirámide alimenticia.

¿Cuál es la diferencia entre los carbohidratos complejos y el azúcar?

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A pesar de la intensa propaganda actual que afirma que los carbohidratos son "buenos" y el azúcar "malo", el asunto no es tan sencillo. Ya sean "simples" o "complejos", todos los carbohidratos son azúcares. La única diferencia reside en el hecho de que en el primer caso se trata de moléculas del azúcar, mientras que en el otro de una cadena de moléculas del azúcar. La glucosa es el azúcar más simple, compuesto de una sola molécula. La sacarosa (el azúcar de mesa) está compuesta por dos moléculas y, por lo tanto, es un disacárido. Si hay tres moléculas, se habla de trisacáridos. Los azúcares con más moléculas son llamados polisacáridos. Estos están presentes en los cereales, los frijoles y las patatas. Nuestro sistema digestivo no puede digerir las cadenas largas, porque son demasiado grandes para ser absorbidas a través de la pared intestinal. Por lo tanto, nuestro cuerpo las descompone en azúcares simples. Y cada molécula finalmente llega al torrente sanguíneo. Ya sea que empezó su vida como un pastel sin grasa, un cuarto de taza de azúcar, un refresco en lata, un plato de fettuccine, una patata al horno, o un puñado de caramelos, para cuando el tracto intestinal termine de digerirlo, cortando los vínculos de las cadenas de almidón y azúcar, todo habrá sido reducido a... azúcar. Más específicamente, glucosa. Y al fin de cuentas, existe muy poca diferencia metabólica entre comer una patata mediana al horno o beber una lata de 350ml de refresco. Cada uno contiene aproximadamente cincuenta gramos de glucosa.

Según el Departamento de Agricultura de los EE.UU., se debe consumir un 60 por ciento de hidratos de carbono. Esa cantidad de azúcar en la sangre podría llevar al coma y a la muerte si los seres humanos no tuvieran una forma de procesar el azúcar y las comidas rápidas. El cuerpo está equipado con un mecanismo que diluye el azúcar en la sangre, pero es un proceso del cual los agricultores nos obligan a abusar.

Los niveles elevados de azúcar estimulan el páncreas para producir insulina. La insulina es una hormona responsable del almacenamiento de nutrientes. Su objetivo principal es almacenar el exceso de azúcar, los aminoácidos y las grasas de la sangre en las células. El ciclo de azúcar alto en la sangre, un exceso de insulina, y azúcar bajo en la sangre se llama hipoglucemia, y se termina cuando la persona afectada, biológicamente desesperada por restablecer sus niveles de azúcar en la sangre, come aún más carbohidratos. Eso le ayudará por una hora o dos hasta que el azúcar en la sangre vuelva a bajar y todo el proceso recomience. La resistencia a la insulina en los receptores se da debido a un exceso de insulina secretado por el páncreas, más de lo que debería o podría producir. El exceso de azúcar crónica destruye los nervios, las arterias, la retina y el corazón.

Demasiada insulina activa el crecimiento de las células del músculo liso que se alinean en las arterias, resultando en el engrosamiento de las paredes y la reducción de la elasticidad. El volumen de sangre en las arterias se reduce, lo que significa que el corazón tiene que bombear con más fuerza. Esta es otra manera de referirse a la "presión arterial alta". La insulina también provoca que los riñones retengan líquidos, lo que a su vez aumenta la presión arterial. Las arterias con menor elasticidad hacen que una persona sea más propensa a espasmos arteriales y a tener depósitos de placas, las causantes de las enfermedades del corazón. La insulina también estimula el tejido conectivo fibroso que crece dentro de las arterias, facilitando la formación de la primera capa de la placa arterial.

La insulina aumenta la oxidación del colesterol LDL. Esta sustancia tan útil ha sido declarada culpable sin razón alguna y catalogada como "colesterol malo". Al igual que el resto de las sustancias en nuestro cuerpo, el colesterol LDL sólo trae problemas cuando está dañado. ¿Y qué lo perjudica? Demasiado azúcar en la sangre y mucha insulina. Los azúcares son capaces de unirse a las proteínas en todo el cuerpo y de desencadenar una reacción que provoca un daño permanente en las células. Este proceso es llamado glicación y fructación de glucosa y fructosa respectivamente. El proceso es similar a cómo las proteínas lácteas, la grasa, el azúcar y el calor se transforman en caramelo. Los Dres. Eades explican:
"Año tras año, desde el momento en que nacemos, el daño causado por el proceso de caramelización se acumula en nuestro cuerpo, dando rienda suelta a más estragos en la larga vida de algunas proteínas, incluyendo la elastina (la proteína que da juventud y elasticidad a la piel), el cristalino (la proteína especial que forma la lente del ojo), el ADN (el modelo genético en todas las células) y el colágeno (la proteína estructural que constituye más del 30 por ciento de la masa de proteínas del cuerpo, que se producen en los tejidos de todo el organismo, incluyendo el cabello, la piel y las uñas, las paredes de todas las arterias y las venas, y el marco de los huesos y órganos). El daño a las estructuras de estas proteínas críticas no sólo resulta en enfermedades cosméticas como las arrugas y las manchas de la edad, sino además en graves problemas de salud que van desde cataratas a la falla de los órganos principales, tales como los riñones y el corazón."
Lo único necesario para que esto ocurra es la ingesta de azúcar. El exceso de insulina requerido por esta ingestión hace que la condición empeore aún más: la insulina aumenta la velocidad de oxidación del colesterol LDL. Una vez dañado, el LDL se dirige a las paredes arteriales. Allí se establece una reacción inmune. Los defensores del cuerpo, los macrófagos, atacan y desmiembran al LDL, creando inflamación y fragmentos de colesterol que son biodisponibles y serán utilizados por el cuerpo en la formación de la placa aterosclerótica. La insulina activa la producción de fibrinógeno, que es la sustancia utilizada en la primera etapa de la formación de coágulos. La insulina también estimula los riñones, lo que hace que el magnesio y el potasio se eliminen, y puede dar paso a la arritmia cardiaca.

Los triglicéridos que están correlacionados con las enfermedades cardiovasculares se producen en el hígado a partir del azúcar en la dieta.

La hormona que sirve de contrapeso a la insulina es el glucagón. Cuando los niveles de azúcar en la sangre son bajos, la función del glucagón es conseguir que regresen a la normalidad. Esto se logra gracias a que esta hormona que estimula al cuerpo para que queme sus reservas de energía, para lo cual recibe un poco de ayuda: tanto la adrenalina como el cortisol forman parte del proceso. Recuerde que un rango de azúcar en la sangre fuera de lo normal, ya sea demasiado bajo o demasiado alto, es una emergencia y requiere medidas urgentes. La adrenalina nos prepara para luchar o escapar. Obliga a utilizar energía almacenada y estimula el metabolismo de los músculos para que estén listos para la acción. Una de las formas en que se libera más energía hacia los músculos es frenando el aparato digestivo: la presencia de adrenalina suprime la producción de ácido clorhídrico en el estómago. De hecho, puede dañar la capacidad de nuestro estómago para producir ácido clorhídrico, y cualquier persona con problemas de azúcar en la sangre se halla en riesgo. La condición resultante se llama gastroparesia. El Dr. Tom Cowan escribe:
"Una de las claves para la curación de la gastroparesia es tomar en cuenta que ocurre con mayor frecuencia en las personas que sufren de diabetes o de hipotiroidismo. La regulación del azúcar en sangre está estrechamente relacionada con el funcionamiento del estómago y la salud de los nervios. Las dietas bajas en carbohidratos han sido utilizadas exitosamente para tratar todos los trastornos del estómago, ya que la insulina está íntimamente vinculada con la producción de ácido, la presión en el esfínter esofágico y gástrico, y el control hormonal de las funciones estomacales. Reducir los niveles de insulina a través de una dieta baja en carbohidratos es el primer paso hacia la solución de este trastorno."
El daño digestivo después de toda una vida aplicando un régimen incorrecto puede impedir la ingesta de una dieta saludable y fisiológicamente correcta a base de carne. El ácido clorhídrico como suplemento y el vinagre de cidra de manzana pueden ayudar.

Las grasas

Por lo general, las señales de un déficit de grasa esencial se observan en una resequedad de la piel, que se manifiesta de diversas formas:
1. Resequedad de los dedos, sobre todo en invierno.

2. Zonas mate en la piel, principalmente en la cara.

3. Piel mixta, grasa y seca.

4. "Piel de gallina" en los brazos, hiperqueratosis folicular.

5. "Piel de cocodrilo" (por lo general en la parte inferior de las piernas).

6. Cabellos secos y poco manejables.

7. Seborrea, pérdida del cabello, uñas frágiles.
Pero también se desarrollan enfermedades como la depresión, la colitis, el eccema, la artritis, las enfermedades cardiovasculares, el cáncer, etc.

Las grasas son esenciales para la salud. Componen las membranas celulares, son precursoras de hormonas como la tiroidea, el estrógeno, la testosterona, el cortisol, otras hormonas esteroideas y hormonas eicosanoides, todas las cuales exigen la suministración de ácidos grasos para su preparación. Estas grasas esenciales son el ácido linoléico y el alfa linoléico.

Nuestro cuerpo puede producir los omega 3 a partir del ácido alfa linoléico. Es esencial para producir hormonas eicosanoides, que son esenciales para que las células puedan comunicarse entre sí. Pero a partir de los años 50, los fabricantes de aceite lo eliminaron para obtener un aceite más duradero. Esto ha contribuido a un déficit de esta grasa tan esencial.

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Las membranas de nuestras células deben ser flexibles para funcionar adecuadamente. Es por esto que la composición de nuestra grasa debe ser estable. Las grasas buenas son aquellas que proveen estabilidad y flexibilidad a las membranas celulares de nuestro cuerpo. Y aquellas que producen las hormonas eicosanoides anti-inflamatorias.

Las grasas malas son aquellas que oxidan (inflaman) nuestras membranas celulares. Las grasas malas provocan desequilibrios hormonales y lesiones o desgastes celulares, cáncer y enfermedades cardiovasculares.

Los aceites refinados son aquellos aceites líquidos que han sido transformados artificialmente para hacerlos más durables. Este proceso es conocido como una transformación en una configuración trans ("grasas trans"). Asimismo, estos aceites son inapropiados como materia prima para la fabricación de hormonas eicosanoides.

La margarina contiene un alto porcentaje de grasas trans. Pero es aún más toxica porque ha sido sometida a un proceso de hidrogenación. La adición de hidrógeno le da un aspecto sólido como aquel de las grasas saturadas.

La oxidación es un mecanismo por el cual las grasas pueden volverse tóxicas. Un aceite rancio es un aceite oxidado.

Cuando consumimos aceites oxidables, éstos se oxidan fácilmente en el cuerpo cuando pasan a formar parte de las membranas celulares.

A medida que las grasas se oxidan, se vuelven más inestables y altamente reactivas a medida que se forman radicales libres. Estos subproductos metabólicos inestables hacen todo lo posible para estabilizarse robando un electrón a las moléculas vecinas y, por ende, dejando más moléculas inestables o dañadas. Es así que los radicales libres en nuestro cuerpo provocan inflamación, un proceso que es más conocido como estrés oxidante o daño oxidativo. La oxidación puede causar cambios debilitantes en nuestro ADN.

Según el lugar o la magnitud del daño oxidativo, este fenómeno puede conducir a las siguientes enfermedades: aterosclerosis (depósitos en los vasos sanguíneos), cáncer, artritis, cataratas, enfermedades neurodegenerativas como la enfermedad de Alzheimer, enfermedades autoinmunes y muchos otros problemas de salud generalmente relacionados con el envejecimiento.

Es por eso que los antioxidantes son tan importantes, ya que ayudan a contrarrestar o neutralizar los radicales libres antes de que éstos dañen nuestras células sanas. Los antioxidantes proveen un electrón a los radicales libres cuando éstos buscan estabilizarse. Y por eso también nuestro cuerpo ama los antioxidantes como las vitaminas C, E, los caroteoides, el resveratrol, la taurina, la coenzima Q10, la melatonina, por citar sólo algunos.

La oxidación es la fuerza más toxica que afecta a todas las moléculas del cuerpo. Es también el enemigo de la juventud, el aliado de todas las enfermedades y el mecanismo fundamental de todo daño, y finalmente la muerte.

Las grasas saturadas son aquellas que si les deja a temperatura ambiente, no se oxidan ni se ponen rancias. Por ejemplo, la grasa de pato, de ganso o de cerdo, la manteca, la mantequilla, la mantequilla clarificada, etc. El consumo de grasa saturada tiene un efecto estabilizante en los aceites flexibles que componen nuestras membranas celulares.

De hecho, es importante aclarar que la investigación no demuestra vínculo alguno entre las grasas saturadas y las enfermedades cardiovasculares, inclusive aquellos estudios que se utilizaron para promover el mito de que el colesterol era malo para la salud. Dicho mito surgió gracias a las compañías farmacéuticas y agroindustriales, que se beneficiaron enormemente al promoverlo a costas de la salud de la población moderna. De hecho, las estatinas, que son drogas hipolipemiantes (fármacos usados para disminuir el colesterol), han generado las mayores ganancias en la historia de las farmacéuticas.

Nuestros ancestros consumían muchas grasas saturadas sin padecer las enfermedades crónicas tan frecuentes hoy en día.

El colesterol es también una sustancia de reparación básica del cuerpo. En especial, la integridad de la pared intestinal depende de él. El colesterol tiene un gran poder antioxidante porquepreviene que los radicales libres - que provocan cáncer - causen daño.

Los ácidos grasos son átomos de carbono unidos a átomos de hidrógeno. Una grasa es saturada cuando cada uno de los enlaces potenciales de carbono está ligado a un átomo de hidrógeno. Sus átomos forman una línea recta y están muy juntos; es por eso que son sólidos a temperatura ambiente. La saturación de todos los enlaces los hace estables, lo que significa que no se degradan, incluso cuando se calientan.

Las grasas monoinsaturadas carecen de dos átomos de hidrógeno. Esto les da su forma curva, porque sus átomos no están empaquetados tan estrechamente como en las grasas saturadas. Piense en el aceite de oliva o cacahuete: a temperatura ambiente son líquidos, pero al ser refrigerados se convierten en sólidos.

Las grasas poli-insaturadas carecen de cuatro o más átomos de hidrógeno. Tienen tantos dobleces en su forma que no encajan bien las unas con las otras. Por lo tanto, siempre son líquidas e inestables, lo que significa que se vuelven rancias muy rápidamente y nunca deben ser calentadas. Estos son los aceites vegetales de maíz, de soja, de girasol y demás, que inundaron nuestro suministro de alimentos en 1920.

Las grasas poli-insaturadas en los alimentos provienen principalmente de dos fuentes: los ácidos grasos omega-6 y omega-3. Ya que nuestro cuerpo no puede producirlos, son catalogados como "esenciales".

El aceite de coco y el de palma contienen grandes cantidades de grasas saturadas (un 92 por ciento en el aceite de coco). Por otro lado, la mantequilla contiene 60 por ciento de grasas saturadas, la carne de res 50 por ciento y la manteca de cerdo 40 por ciento.

Las grasas son clasificadas también de acuerdo a su longitud. Los ácidos grasos de cadena corta están compuestos por sólo cuatro a seis átomos de carbono. En el otro extremo del espectro se hallan los ácidos grasos de cadena muy larga, formados por entre veinte y veinticuatro átomos de carbono. Nuestro cuerpo los utiliza para producir eicosanoides, y algunos son también cruciales para la salud del sistema nervioso. Algunos de nosotros podemos sintetizar ácidos grasos de cadena larga a partir de ácidos grasos esenciales (AGE), pero a otros nos falta una enzima que eso sea posible. A este último grupo de individuos se lo llama "carnívoros" porque deben obtener sus ácidos grasos de productos de origen animal. Si usted es descendiente de poblaciones costeras o insulares que comían pescado, bien podría también ser su caso.

Las vitaminas A, D, E y K son solubles en la grasa. Es decir, sólo pueden ser transportadas por la grasa, y sin la presencia de grasa en la dieta, su absorción es parcial en el mejor de los casos. Además, estas vitaminas sólo están disponibles en la grasa animal de la dieta. No existen fuentes vegetales que contengan vitamina A. Las plantas contienen protovitamina A, que debe ser convertida en vitamina A. Aunque los adultos saludables tienen la capacidad de hacer eso eficientemente, no es el caso de los muy jóvenes o los ancianos. Y sin grasas animales suficientes, tendremos problemas. La vitamina A es necesaria para la reproducción, la división celular normal, la visión, el funcionamiento del sistema inmunológico, la remodelación ósea, la formación del esmalte en los dientes durante el desarrollo infantil, y la salud de la piel.

La vitamina D regula la absorción de calcio y su síntesis inicial se produce a partir del colesterol que pasa a través de una serie de transformaciones, comenzando con la luz del sol en la piel. Es posible obtener vitamina D sólo de los alimentos, que es cómo los seres humanos sobreviven en el ártico. Todas las fuentes de alimentación de vitamina D son productos de origen animal: el aceite de hígado de bacalao, el hígado de otros animales, yemas de huevo, los pescados grasos y la mantequilla.

La vitamina E es necesaria para la reproducción y para prevenir las enfermedades cardiovasculares. También es un importante antioxidante. Se la encuentra en fuentes vegetales y animales.

La vitamina K es esencial para la coagulación de la sangre, y para asegurar una buena densidad ósea. Se la obtiene de alimentos como el hígado y las verduras de hoja.

Las vitaminas A, D, E y K son esenciales para la salud, y necesitan grasa saturada para su transporte y absorción. La vitamina A y D están especialmente vinculadas a las grasas saturadas, ya que sólo están disponibles en alimentos de origen animal.

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Las grasas saturadas también proporcionan el colesterol. Los bebés necesitan particularmente colesterol y grasas saturadas para el desarrollo del cerebro y del sistema nervioso.

Nuestros órganos están rodeados de grasa saturada, que utilizan tanto para su protección como de combustible. Esto es especialmente cierto en nuestro corazón. Bajo estrés, el corazón puede recurrir a la grasa saturada que lo rodea. De hecho, la grasa es el combustible preferido del corazón.

Los productos metabólicos producidos en el hígado a partir de la grasa también constituyen el combustible preferido de nuestro sistema nervioso. Además, sin grasa, nuestros neurotransmisores no pueden transmitir señal alguna - literalmente - . Veinticinco por ciento del colesterol del cuerpo está ubicado en el cerebro, que se compone de más de 60 por ciento de grasas saturadas.

El colesterol bajo también significa bajos niveles de serotonina, el neurotransmisor del buen humor, lo que significa entonces que estaremos deprimidos. El colesterol es esencial para los receptores de serotonina del cerebro. De hecho, las personas que consumen dietas bajas en grasa tienen el doble de probabilidades de morir de suicidio o de muerte violenta. Las dietas bajas en grasas y ricas en carbohidratos aumentan la ira, la depresión y la ansiedad.

El cuerpo humano, y en particular el cerebro, necesita grasas saturadas y colesterol. Y mientras que los ácidos grasos poli-insaturados son esenciales (el organismo los produce por sí solo) son necesarios únicamente en pequeñas cantidades, especialmente si se mantiene un consumo apropiado de grasas saturadas.

Las cantidades que se consumen actualmente en los EE.UU. dañan tanto al cuerpo como al cerebro. Alrededor del 4 por ciento del total de las calorías debe provenir de grasas poli-insaturadas, con tal vez un 1,5 por ciento de omega-3 y un 2,5 por ciento de omega-6. Algunos expertos sugieren que la mejor proporción de omega-3 y omega-6 sería de 1:1.

Hasta hace muy poco en la historia de la humanidad, no se utilizaban aceites vegetales poli-insaturados, o al menos no como alimento. Por el contrario, se los empleaba para fabricar pegamento y pintura. Sin embargo, las empresas estadounidenses tomaron el control del flujo de alimentos y nos inundaron con aceites baratos y carbohidratos producidos industrialmente. Desde entonces sufrimos de enfermedades degenerativas. Quienes consumen la dieta estadounidense estándar obtienen 30 por ciento de sus calorías de los ácidos grasos poli-insaturados. Este es un experimento que nunca antes se ha realizado, y nosotros somos sus conejillos de la India. El alto consumo de ácidos grasos poli-insaturados contribuye a una gran cantidad de patologías como el cáncer y las enfermedades cardiovasculares, la disfunción del sistema inmune, los daños al hígado, a los órganos reproductivos y a los pulmones, los trastornos digestivos, las dificultades en el aprendizaje, la depresión, los problemas de crecimiento y el aumento de peso. Un gran problema con los ácidos grasos poli-insaturados es su tendencia a oxidarse, es decir, a degenerarse cuando se los expone al aire, a la humedad o al calor, por ejemplo, cuando se los usa para cocinar.

Mientras que los aceites saturados son estables debido a que cada carbono se combina con un átomo de hidrógeno, los ácidos grasos poli-insaturados son exactamente lo contrario. Buscan pelea. Atacan las membranas celulares y las células de la sangre, destruyendo las secuencias de ADN, lo que explica el cáncer en los órganos. Cuando esto ocurre en los vasos sanguíneos, causan un daño que debe ser reparado antes de que se creen fugas, especialmente en los vasos sanguíneos que se hallan bajo presión. Y así es como comienza la placa aterosclerótica: con el daño a las arterias, que el colesterol trata de reparar con parches. Esto significa que algo anda mal. Sally Fallon y Enig Mary explican que "el colesterol es fabricado en grandes cantidades cuando las arterias están irritadas o débiles". Para utilizar una metáfora, culpar el colesterol es como culpar a los bomberos por un incendio.

Si el daño es provocado por el azúcar y la insulina, como se ha dicho anteriormente, o por los ácidos grasos poli-insaturados y sus radicales libres, el colesterol es el que nos salva, y a pesar de eso le echamos la culpa. Sólo el 26 por ciento de la grasa en la placa aterosclerótica de las arterias es saturada. (el resto es insaturada, y en gran parte poli-insaturada).

Los ácidos grasos poli-insaturados han estado en la mira por su rol en las enfermedades autoinmunes e inflamatorias, entre ellas la artritis, el Parkinson y el Alzheimer. Parte del problema de fondo es que los aceites vegetales comerciales contienen grandes cantidades de ácidos grasos omega-6 y casi ningún ácido graso omega-3. El omega-6 provoca inflamación, presión sanguínea alta, irritación del tracto digestivo, una disminución de la función inmune, esterilidad, proliferación celular y cáncer. Como si eso no fuera suficiente, también interfieren con la síntesis de los eicosanoides, hormonas que se encuentran en casi todos los tejidos y órganos animales, y que generan una gran serie de beneficios, a saber:
1. una constricción o dilatación de las células vasculares del músculo liso

2. un aumento o disminución de las plaquetas

3. una sensibilización de las neuronas espinales al dolor

4. una regulación de la mediación inflamatoria

5. una regulación del transporte del calcio

6. el control de la regulación hormonal

7. el control del crecimiento celular
Por otro lado, cantidades insuficientes de omega-3 pueden dar lugar a cáncer, depresión, diabetes, artritis, alergias, asma y demencia. La deficiencia de omega-3 también está relacionada con los ataques cardíacos, la presión alta y los accidentes cerebrovasculares. Los omega-3 están casi totalmente ausentes de la dieta en los EE.UU. De acuerdo con Jo Robinson, "el veinte por ciento de los estadounidenses tienen niveles tan bajos [de omega-3] que no éstos pueden ser detectados". Las mejores fuentes de omega-3 solían ser los huevos, el pescado, la carne y los productos lácteos, lo cual ha dejado de ser cierto. ¿Por qué? Debido a la cría intensiva, en la que se alimenta con granos a los animales, lo que cambia la composición de su grasa corporal. El grano carece casi por completo de omega-3 y, por el contrario, es alto en ácidos grasos omega-6.

La hierba es una fuente rica de ácidos grasos omega-3. Tan rica que los productos de una vaca que se alimentó con pasto puede tener una relación de ácidos grasos omega-6 a omega-3 de entre tres a uno, o menos, de uno a uno. En los animales que se alimentan de granos esta relación puede elevarse a catorce a uno.

Durante unos cuatro millones de años, consumimos grasas saturadas, contrariamente a los aceites de fabricación industrial que hasta hace poco eran utilizados únicamente para fabricar pegamento y pintura.

Una prueba de las terribles consecuencias de la dieta moderna es un estudio muy interesante realizado por el Dr. Weston Price, un dentista que ejercía en Cleveland, Ohio. Nació en una granja en Ontario, Canadá, y se graduó en 1893. Es decir, comenzó a ejercer poco antes de la agresiva llegada de los alimentos industriales. En el transcurso de sus treinta años de carrera, vio que la dentadura de los adultos y los niños presentaban un deterioro en la salud. Tuvo casos de niños cuyos dientes no les cabían dentro de la boca, niños con mandíbulas mal formadas, niños con una gran cantidad de caries. Price notó que no sólo eran sus arcadas dentarias demasiado pequeñas, sino que además sus fosas nasales también eran demasiado estrechas, y que sus pacientes presentaban una mala salud en general: asma, alergias, problemas de comportamiento y tuberculosis.

Price nos ha suministrado pruebas contundentes de las leyes nacionales relativas a las necesidades alimenticias, las leyes que operan en los seres humanos en todas partes del mundo, y que dictan la manera adecuada de regular la inmunidad, la reproducción y prácticamente todos los demás aspectos de la salud. La gente que no solía introducir la alimentación industrial [en su dieta] valoraba por sobre todo los nutrientes provenientes de las grasas animales, que les aportaban inmunidad contra enfermedades crónicas: órganos animales, médula ósea, aceites y huevas de pescado, yemas de huevo, manteca y mantequilla. El hígado animal era altamente valorado.

Cuando Price analizó estos alimentos, recogió más de 10.000 muestras y descubrió que las poblaciones inmunes consumían una cantidad más de diez veces mayor de vitamina A y vitamina D que los estadounidenses de su época. Estas vitaminas se encuentran exclusivamente en las grasas animales.

Su alimentación también proporciona cuatro veces más minerales y vitaminas solubles en agua. El autor y activista Sally Fallon escribe: "Price llama a las vitaminas solubles en grasa ´catalizadores´ o ´activadores´ de los cuales depende la asimilación de todos los otros nutrientes: proteínas, minerales y vitaminas. En otras palabras, sin los factores de la dieta que se encuentran en las grasas animales, la mayoría de los otros nutrientes se pierden."
En 1933, Price entrevistó al Dr. Josef Romig, un cirujano que sirvió tanto a los nativos tradicionales en Alaska como a los inmigrantes llegados a dicho territorio treinta y seis años antes. "El cáncer era desconocido" entre los indígenas tradicionales. "Nunca había visto un solo caso." "Cuando comenzaron a consumir alimentos ´civilizados´ como la harina, el azúcar y el aceite vegetal, "el cáncer comenzó a aparecer con frecuencia."
El metabolismo de las grasas cocidas resulta en subproductos llamados cuerpos cetónicos. Un número elevado de cuerpos cetónicos en la sangre y la orina provoca un estado llamado cetosis. Los medios de comunicación confunden la cetosis con cetoacidosis, una variante de la cetosis que ocurre en los diabéticos tipo 1 y puede ser fatal. La cetosis es un estado totalmente natural. Evolucionamos para almacenar la grasa cuando existía en exceso, y la quemábamos en épocas de escasez de alimentos. "En lugar de ser un veneno, tal y como las describe la prensa a menudo, éstas hacen que el cuerpo funcione más eficientemente y proporcionan una fuente de energía de respaldo para el cerebro", explica Taubes. Tanto el corazón como el cerebro funcionan un 25 por ciento más eficientemente con cetonas que con azúcar en la sangre.

Una dieta cetogénica tiene la capacidad de ser muy sanadora, ya que respeta la fisiología corporal y aumenta los niveles de antioxidantes tan importantes como el glutatión. Cuanto más enfermo se esté, mayor será la necesidad de volver a adoptar una alimentación primordial (paleolítica) para sanar.

[Para más información ver "Recomendaciones dietéticas de desintoxicación y curación" y las lecturas recomendadas de dieta y toxicidad, disponibles pronto en el foro Éiriú Eolas]

viernes, 8 de marzo de 2013

La verdad sobre la vitamina C y el cáncer

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La aplicación intravenosa de vitamina C a altas dosis mediante goteo destruye las células cancerosas en cualquier lugar del organismo sin producir efectos secundarios. Así lo indican trabajos de investigación perfectamente documentados. Eso sí, su aplicación debe hacerse a través de goteo y nunca inyectarla en vena o intramuscularmente. Y debe hacerse de forma progresiva para no producir reacciones adversas. La dosis inicial recomendada es de 15 gramos diarios. Al parecer la vitamina C actúa contra las células cancerosas al provocar la producción de peróxido de hidrógeno siendo éste el que se ocupa de destruirlas mediante la generación de radicales libres. Claro que ni el producto ni la terapia son patentables y el método es demasiado barato. Y a ningún gran laboratorio le interesa por tanto que se sepa. Se lo contamos en detalle.
Las conclusiones del estudio Pharmacologic ascorbic acid concentrations selectively kill cancer cells: Action as a pro-drug to deliver hydrogen peroxide to tissues publicado en septiembre pasado en Proceedings of the National Academy of Sciences no pueden ser más claras: "Los datos de la investigación nos indican que el ascorbato en concentraciones sólo logradas mediante administración intravenosa puede ser una pro-droga que favorezca la formación de H2O2 (peróxido de hidrógeno) y que la sangre puede ser el medio por el que llegue a los tejidos. Estos resultados dan pues plausibilidad a la aplicación intravenosa del ácido ascórbico en el tratamiento del cáncer y tiene además implicaciones inesperadas en el tratamiento de infecciones donde el peróxido de hidrógeno puede ser beneficioso".

La investigación ha estado impulsada por el doctor. Mark Levinee -director de la sección Molecular y de Nutrición Clínica del National Institute of Diabetes and Digestive and Kidney Diseases- quien ya en el año 2000 consiguió que se revisaran al alza las dosis máximas recomendadas de ingesta diaria de vitamina C y gracias a ello se aumentó en el caso de los hombres de 60 a 90 mg y en el de las mujeres de 60 a 75 mg Aunque él recomendó más del doble: 200 mg diarios.

En sus trabajos Levinee había comprobado que si bien la absorción de vitamina C alcanza siempre un punto de saturación cuando es ingerida oralmente no ocurre lo mismo cuando es introducida directamente en sangre. "Cuando las dosis de vitamina C se administran de forma intravenosa -explica Levinee- inicialmente sobrepasan el límite en el torrente sanguíneo pero luego es eliminada". Según sus investigaciones una dosis de 10 gramos de vitamina C administrada de forma intravenosa produce una concentración 25 veces mayor en el torrente sanguíneo que la que se alcanza con la misma dosis consumida por vía oral.

Levinee y su equipo pensaron entonces que con la vitamina C podía ocurrir lo mismo que con algunos antibióticos que son peor absorbidos cuando se consumen oralmente mientras por vía intravenosa son mucho más efectivos. Y a fin de comprobar qué efecto tendría la vitamina C en dosis altas sobre las células cancerosas usaron "in vitro" distintas líneas de células tumorales a las que hicieron llegar una elevada dosis (en una cantidad que sólo podría conseguirse en el organismo infundiéndola directamente en sangre). Y lo que comprobaron es que la vitamina C "¡no afecta a las células sanas y, sin embargo, mata las células cancerígenas". Posee pues "acción selectiva". Algo que desde luego no se puede decir de los medicamentos quimioterápicos. Cabe agregar que según sus investigaciones la vitamina C lleva a la formación de peróxido de hidrógeno -una sustancia química utilizada de forma natural por nuestro sistema inmune- siendo éste al parecer el que realmente elimina las células cancerosas.

El siguiente interrogante de Levinee y su equipo fue obvio. Lo habían comprobado "in vitro" pero, ¿tendría algún efecto secundario negativo en el organismo una dosis tan alta de vitamina C infundida en sangre? ¿Y sería igual de eficaz su acción sobre las células cancerosas y los tumores en el cuerpo como se había constatado "in vitro"? Levinee ha anunciado que, para saberlo, se ha puesto ya en marcha un ensayo en Fase I con personas. "Ese primer ensayo -explicaría- nos dirá si la vitamina C, aplicada de forma intravenosa, es segura para las personas. Y aunque lo hecho hasta ahora nos permite tener evidencias que indican que hay que reinvestigar las posibilidades del ácido ascórbico en el tratamiento de cáncer es mejor esperar. No queremos proporcionar falsas esperanzas a los pacientes".

Sí, Levinee prefiere ser prudente pero él no ignora que en la actualidad existen profesionales de la salud -médicos y practicantes de la llamada medicina complementaria o alternativa- que ya utilizan habitualmente vitamina C de forma intravenosa para tratar el cáncer y saben de su falta de toxicidad. Incluso que ya hay realizado un ensayo Fase I en ese sentido.

Debemos agregar que el estudio ahora publicado no es sino la continuación de otro dado a conocer en abril del pasado año -en el que también participó Levinee- bajo el título Vitamin C Pharmacokinetics: Implications for Oral and Intravenous Use en el que se concluía: "La vitamina C ingerida por vía oral produce concentraciones en plasma que son herméticamente controladas. La administración intravenosa de vitamina C produce altas concentraciones en plasma y orina que quizás tengan actividad antitumoral. Como quiera que la eficacia del tratamiento con vitamina C no puede derivarse de los tratamientos que usan sólo dosis orales el papel de la vitamina C en el tratamiento del cáncer debe ser reevaluado".

Conviene además detenerse en ese estudio -publicado en Annals of Internal Medicine- por otra razón no menos importante: uno de los firmantes de tan significativo trabajo, junto a Levinee, es el doctor Hugh D. Riordan, probablemente uno de los mayores expertos mundiales en la aplicación intravenosa de vitamina C en casos de cáncer. Por tanto Levinee podrá mostrarse todo lo prudente que considere necesario para ir cumpliendo etapas pero conoce la realidad del uso intravenoso de la vitamina C perfectamente.

Del laboratorio a la clínica

¿Y quién es Hugh D. Riordan? Pues se trata del director del Bio Communications Research Institut (BCRI), centro ubicado en Wichita (Kansas, EEUU) y que es sin duda uno de los que tiene en el mundo mayor experiencia en el ámbito de la investigación con vitamina C. De hecho ha finalizado recientemente un trabajo de investigación desarrollado en colaboración con la Universidad de Puerto Rico que ha durado quince años -el proyecto RECNAC (cáncer escrito al revés)- sobre tratamientos alternativos en cáncer que se encuentra en la actualidad ampliando su campo de investigación al ámbito de la Inmunología y las energías sutiles. De ahí que constituya quizás la fuente internacional más importante sobre las funciones biológicas y usos terapéuticos de la vitamina C. Pues bien, también los datos del RECNAC indican que la vitamina C, en combinación con otros antioxidantes, destruye las células tumorales en concentraciones aplicadas clínicamente. Y aunque en un principio pensaron que la aplicación intravenosa de vitamina C en altas concentraciones producía sus resultados a través de una doble respuesta biológica -el refuerzo del sistema inmune y el incremento de producción de colágeno- en cuanto avanzó la investigación se descubrió la capacidad de destrucción directa de las células tumorales. Lo que ahora confirma el trabajo de Levinee.

Claro que los investigadores del Bio Communications Research Institut fueron los primeros en informar -¡en 1995!- que la vitamina C en altas dosis es selectivamente tóxica para las células tumorales y que ese grado de toxicidad sólo puede lograrse mediante aplicación intravenosa. La investigación fue publicada en el British Journal of Cancer en el 2001. También fue el primer centro en describir en detalle la farmacocinesis de la vitamina C en altas dosis. Incluso, como antes decíamos, completaron un ensayo en Fase I en el Centro Médico de la Universidad de Nebraska para comprobar la seguridad de la aplicación intravenosa de la vitamina C en altas dosis. Para ello se dio a pacientes terminales con cáncer gastrointestinal dosis de 150, 300, 430, 570 y 710 mg/kg/día, es decir, el equivalente a 10, 20, 30, 40 y 50 gramos diarios para una persona de 70 kilos ¡Y no se apreció ninguna toxicidad! El Dr. Hugh Riordan se encuentra en la actualidad desarrollando un ensayo clínico Fase II -bajo el auspicio de los Institutos Nacionales de Salud- sobre la aplicación terapéutica de altas dosis de vitamina C en pacientes de adenoma renal.

Pues bien, con toda esta experiencia a sus espaldas Riordan resumió ¡hace ya 5 años! en un estudio efectuado junto a Neil H. Riordan y Joseph Casciari bajo el título Clinical and Experimental Experiences with intravenous Vitamin C -aparecido el año 2000 en el Journal of Orthomolecular Medicine- las conclusiones obtenidas tras el tratamiento clínico de pacientes de cáncer con altas dosis de vitamina C por vía intravenosa... sólo que en su forma de ascorbato sódico en lugar de ácido ascórbico. Y las principales conclusiones obtenidas fueron las siguientes:
  • La vitamina C es tóxica para las células tumorales.
  • Las concentraciones de vitamina C capaces de eliminar las células tumorales sólo pueden lograrse en seres humanos de forma intravenosa.
  • El ácido lipoico refuerza la toxicidad inducida por la vitamina C en las células tumorales.
  • Algunos pacientes
    de cáncer han experimentado ¡remisiones completas! tras recibir altas dosis de vitamina C por vía intravenosa.
  • La mayor destrucción de células tumorales se obtiene con dosis superiores a 30 gramos; en todo caso, las remisiones totales en pacientes tratados con esa dosis probablemente se deban a la respuesta biológica que induce la vitamina C más que a sus efectos citotóxicos.
    Hay que añadir que el estudio se presentó acompañado de algunos de los casos tratados. Veamos dos de ellos porque son suficientemente significativos.
El primero fue un carcinoma metastático de pecho en fase terminal que padecía una mujer de 68 años hospitalizada en 1995. "Su último escáner -relata el informe- mostraba metástasis "casi en cada hueso de su esqueleto". La paciente experimentaba dolores óseos imposibles de controlar con narcóticos. Se le pusieron inicialmente 30 gramos de vitamina C por vía intravenosa al día aumentando a 100 gramos al día durante 5 horas. Al cabo de una semana la paciente empezó a pasear por los pasillos del hospital. El personal del mismo informó de que parecía una nueva persona hasta el punto de que recibió el alta. Ya en su casa recibió 100 gramos de vitamina C por vía intravenosa 3 veces por semana. Tres meses después de empezar la terapia con ella un escáner revelaba la resolución de varias metástasis en el cráneo. Seis meses después de empezar el tratamiento con vitamina C se cayó mientras estaba de compras en un centro comercial y murió a consecuencia de las fracturas sufridas".

El otro de los casos se refiere a un linfoma no Hodgking. "En otoño de 1994 un granjero blanco de 73 años de Kansas occidental fue diagnosticado de linfoma no Hodgking extendido. Las biopsias y tomografías computerizadas revelaron el envolvimiento de un tumor bilateral en su anterior y posterior zona cervical afectando a los nodos inguinales, axilares y mediastinales. Fue tratado con quimioterapia durante 8 meses lo que le produjo una remisión del mismo. En julio de 1997 empezó a perder peso. De vuelta a su oncólogo una tomografía mostró una recurrencia del cáncer. En septiembre de 1997 comenzó de nuevo con quimioterapia. En diciembre de 1997 desarrolló leucopenia y un extenso Herpes Zoster en su lado izquierdo. Como resultado se detuvo la quimioterapia. En marzo de 1998 ingresó en nuestro centro y comenzó a recibir vitamina C intravenosa y oral junto a otros suplementos nutricionales, incluido el ácido lipoico. Su dosis de vitamina C fue aumentando hasta recibir 50 gramos en 500 c.c. de agua destilada dos veces por semana. Continuó con esa dosis durante 11 meses. Tres meses después de empezar la terapia con vitamina C la tomografía no mostró ninguna evidencia de malignidad. Otro examen en febrero de 1999 también indicó que estaba limpio y fue declarado en remisión completa por su oncólogo. También hay que notar que este paciente era adicto a las pastillas de dormir cuando llegó por primera vez al centro. Después de 3 meses de terapia con vitamina C intravenosa reemplazó las pastillas de dormir con té de Kava".

Llegados a este punto hay que aclarar que según los investigadores del Bio Communications Research Institut la aplicación intravenosa de la vitamina C debe hacerse a través de goteo y nunca inyectándola de forma directa en vena ni intramuscularmente. Y debe hacerse siempre de manera progresiva para no producir reacciones adversas siendo la dosis inicial recomendada de 15 gramos diarios. "Nosotros -puede leerse en Clinical and Experimental Experiences with intravenous Vitamin C- generalmente aplicamos ácido ascórbico mezclado con lactato de Ringer hasta 15 gramos y en agua estéril para cantidades más grandes. Usamos una mezcla de ascorbato de sodio que contiene 0.91 moles de sodio por mol de ascorbato". Eso sí, después de explicar el protocolo utilizado en el tratamiento intravenoso con vitamina C los autores recuerdan que "el tratamiento nunca debe reemplazar a un tratamiento eficaz ya probado. Sólo debe ser considerado en los casos de fracaso del tratamiento convencional, los casos sin tratamientos eficaces conocidos y los casos en que se use como un adyuvante a los tratamientos ya probados". ¿Y eso por qué? Pues porque la Oncología está dispuesta a que se use cualquier cosa como coadyuvante pero nunca como tratamiento alternativo en exclusiva. ¡Hay que preservar el negocio!

Debemos agregar que existe mucha más literatura sobre la aplicación intravenosa de la vitamina C -con resultados similares- pero sin lugar a dudas la experiencia del Bio Communications Research Institut en este campo sirve de ejemplo. Bienvenidas sean pues las nuevas aportaciones de Levinee avaladas por los Institutos Nacionales de Salud (NIH)... siempre que no se intente luego distorsionar la verdad, algo que en la historia de la vitamina C ha sido moneda corriente.

La Vitamina C, tóxico selectivo

En suma, el trabajo de Levinee sobre las posibilidades terapéuticas de altas dosis de vitamina C por vía intravenosa en cáncer no es, como ya hemos visto, sino la confirmación -eso sí, aporta el aval de los Institutos Nacionales de la Salud (NIH)- de investigaciones ya realizadas. Porque ni siquiera es nueva la afirmación de que la efectividad antitumoral de la vitamina C procedería de su papel como mecanismo para la liberación de peróxido de hidrógeno (H2O2) y que es éste el que destruye las células tumorales. Ya en el número de agosto de 1997 de la revista Prostate aparecía publicado un artículo titulado Effect of vitamin C on prostate cancer cells in vitro: effect on cell number, viability, and DNA síntesis en cuyas conclusiones se afirma: "La vitamina C inhibe la división y el crecimiento celular a través de la producción de peróxido de hidrógeno el cual daña a las células a través de un mecanismo aún no identificado de generación de radicales libres. Nuestros resultados sugieren que el ácido ascórbico es un potente agente anticancerígeno contra las células del cáncer de próstata". Y en esa misma línea apuntaba el estudio del Bio Communications Research Institut titulado Intravenous Ascorbate as a Chemotherapeutic and Biologic Response Modifying Agent del mismo año en el que se afirmaba: "Las células tumorales son susceptibles a la perioxidación producida por altas dosis de ascorbato".

Y, por cierto, resulta especialmente interesante constatar que el trabajo de Levinee tiende un puente hacia otra de las denominadas terapias alternativas contra el cáncer, la Oxigenoterapia, que desde hace tiempo utiliza precisamente el peróxido de hidrógeno para combatir el cáncer.

Aclararemos a las personas no versadas que la fórmula química del peróxido de hidrógeno es H2O2. Contiene pues un átomo más de oxígeno que el agua (H2O). Y por eso en determinadas circunstancias el peróxido de hidrógeno se descompone en agua (H2O) y oxígeno (O) siendo su uso más común el de la llamada agua oxigenada. De hecho, las burbujas que observamos al aplicar agua oxigenada sobre una herida son consecuencia del oxígeno que procede de la descomposición del peróxido en agua y oxígeno siendo por eso por lo que es capaz de destruir las bacterias presentes en la herida. Sólo que en la naturaleza el oxígeno (O2) tiene dos átomos -una combinación muy estable- mientras un solo átomo de oxígeno resulta muy reactivo (de hecho, es conocido como radical libre).

Y los radicales libres no gozan precisamente de buena fama. Todos hemos oído decir que son responsables de gran parte de las enfermedades conocidas. ¡Hasta del envejecimiento! Lo que muchos ignoran, sin embargo, es que nuestros cuerpos producen y usan esos mismos radicales libres para destruir bacterias, virus, y hongos. De hecho, las células de nuestro sistema inmune (macrófagos y leucocitos) responsables de combatir las infecciones y los invasores extranjeros de nuestro organismo fabrican peróxido de hidrógeno y lo usan para oxidar-eliminar a cualquier invasor que se presente. Siendo pues la capacidad de nuestras células para producir peróxido de hidrógeno esencial para la vida. El peróxido de hidrógeno no es, por consiguiente, ningún derivado indeseable ni ningún tóxico dañino sino un requisito básico para tener buena salud y por eso se encuentra presente en muchos de los procesos metabólicos.

Lo singular es que la base teórica de la utilización del peróxido de hidrógeno como terapia contra el cáncer fue fruto del trabajo de Otto Warburg, Premio Nobel de medicina ¡en 1931! por describir los mecanismos de la respiración celular. Warburg observó que las células cancerosas tienen una tasa de respiración más baja que las células normales por lo que dedujo que crecen bien en ambientes bajos en oxígeno y que introduciendo niveles de oxígeno más altos se puede retrasar su crecimiento o, incluso, eliminar las células tumorales. También comprobó que para obtener oxígeno del peróxido de hidrógeno es necesaria una enzima denominada catalasa. Pues bien, en un trabajo realizado por los doctores Joseph A. Tur, Antoni Pons, Pedro Tauler Riera y Antoni Aguiló -miembros del grupo de investigación en Nutrición Comunitaria y Estrés Oxidativo del Instituto Universitario de Investigación en Ciencias de la Salud (IUNICS) de las Islas Baleares- puede estar una de las claves del proceso de formación del peróxido de hidrógeno a partir de la vitamina C. "Se han obtenido evidencias -afirmarían- de que la vitamina C provoca un incremento de los neutrófilos después de una actividad física extenuante y, por tanto, de sustancias antioxidantes endógenas. Los experimentos realizados con buceadores lo confirma: aquellos cuya dieta estaba suplementada con vitamina C tenían más catalasa en sangre, secretada por los neutrófilos". Una afirmación que, por cierto, establece un claro hilo conductor entre la vitamina C y la importancia de los neutrófilos para combatir el cáncer, base de la teoría del físico español Antonio Brú sobre la inhibición del crecimiento tumoral.

A pesar de ello la terapia con peróxido de hidrógeno es muy discutida. Sus defensores, sin embargo, la aplican tanto de forma intravenosa como oralmente. En todo caso, ambos medios requieren un peróxido de hidrógeno de calidad pura, diferente desde luego del que uno puede comprar para el tratamiento tópico de heridas. De hecho, el 3% de peróxido de hidrógeno que se obtiene en las farmacias contiene también otros productos que son peligrosos -entren en el organismo por vía intravenosa o por vía oral- aunque la posibilidad de ingerirlo oralmente divide incluso a quienes sostienen la eficacia del peróxido de hidrógeno como terapia por los posibles peligros que puede presentar para el paciente. El doctor C. H. Farr -uno de los defensores de la terapia por vía intravenosa y autor de The Therapeutic Use of intravenous Hydrogen Peroxide- recomienda trabajar a partir de una pureza en el producto de un 30% que, sometido a diversas etapas de manipulación, produce una concentración del 0"0375 % por cada 100 ml. en los preparados intravenosos.

Hasta aquí, de momento, nuestro acercamiento al peróxido de hidrógeno. Cabe recordar, en todo caso, que si la penicilina es eficaz contra las infecciones se debe principalmente a la formación de H2O2 cuando la glucosa es oxidada por el oxígeno en presencia de la penicilina. Y que algo similar podríamos señalar respecto al interferón ya que gran parte de su eficacia se debe al hecho de que también estimula la producción de peróxido de hidrógeno. Con lo que podría resultar que el interferón no es, simplemente, sino una manera más cara de lograr lo mismo que con la terapia de peróxido de hidrógeno o con vitamina C.

La vitamina C ingerida

Que la ingesta de vitamina C es fundamental para nuestra salud ya no se discute. Hoy sabemos además que puede encontrarse en forma de ácido ascórbico, ascorbato cálcico, ascorbato sódico, ácido cevitámico o ácido hexurónico. Y que uno de sus papeles más importantes es su intervención en la formación de colágeno, proteína imprescindible en los tejidos que dan soporte a nuestro organismo: cartílagos, matriz ósea, ligamentos, piel, tendones, paredes arteriales, etc. Precisamente por eso otro de los grandes investigadores del uso de la vitamina C, el doctor Matías Rath, considera su ingesta enormemente beneficiosa tanto en casos de cáncer como en las patologías cardiovasculares. Y es que Rath sostiene que tanto las enfermedades infecciosas como el cáncer se expanden por el organismo disolviendo el colágeno del tejido conjuntivo adyacente. Es decir, para que una infección -esté producida por un virus o una bacteria- o un grupo de células cancerígenas puedan diseminarse por el organismo deben ser capaces de disolver temporalmente el colágeno del tejido circundante que les rodea. Deben "abrirse camino". Para lo cual utilizan unas enzimas -proteínas- susceptibles de disolver y debilitar provisionalmente el colágeno y que por eso se conocen como "enzimas disolventes de colágeno". Y una de las consecuencias de la ingesta de vitamina C es precisamente reponer el colágeno deteriorado.

En esa misma línea, el doctor doctor Ewan Cameron -uno de los pioneros en el estudio de la vitamina C- planteó que las células cancerosas excretan hialuronidasa, una enzima capaz de deteriorar el colágeno y las fibras que constituyen su estructura para crear el espacio necesario para el crecimiento del tumor.

Además la vitamina C interviene en numerosos procesos metabólicos siendo de gran importancia el reforzamiento del sistema inmune, la producción de neutrófilos y el aumento de la síntesis de interferón (factor celular que interfiere con la capacidad de una amplia gama de virus para infectar las células y que posee propiedades inmunomoduladoras, antiproliferativas y antivirales). No olvidemos, por otra parte, que un déficit de vitamina C dificulta la labor de producción de los fagocitos encargados de digerir y destruir los microorganismos patógenos que haya en el organismo. Por eso el papel de la vitamina C -tanto a nivel preventivo como herramienta terapéutica- está cada vez más asociado a un mayor número de patologías, desde la artritis al alzheimer pasando, claro está, por el cáncer.

Debemos añadir que en los últimos años se han realizado más de un centenar de investigaciones sobre la eficacia de la vitamina C en diversos tipos de cáncer aunque lo cierto es que aún no se han llevado a cabo los grandes ensayos que den respaldo oficial a lo que se sabe. Y no por falta de iniciativas sino de fondos. La razón la expresaba mejor que nadie Linus Pauling, considerado el mayor impulsor del uso de la vitamina C y dos veces galardonado con el Nobel -el de Química en 1954 por sus investigaciones sobre la estructura de las moléculas de las proteínas y el de la Paz en 1962 por su contribución al desarme mundial-, cuando, invitado por el Instituto Nacional del Cáncer, dictó en 1990 una conferencia en la que afirmó: "Es muy interesante estar aquí ya que durante diez años o más ustedes se han negado a cada de una mis peticiones para obtener fondos con los que investigar bien la vitamina C".

Afortunadamente, a pesar de todo, los estudios siguen apareciendo en un interminable goteo. Uno de los últimos -realizado por el US National Cancer Institute y el National Public Health Institute of Finland- concluyó a finales del pasado año y dejó claro que la ingesta de vitamina C reduce en un 45% la formación de cáncer de estómago, uno de los más frecuentes a nivel mundial. En Japón, por ejemplo, la tasa de cáncer es bastante más alta que en Occidente y los investigadores han llegado a la conclusión de que probablemente se deba a que su dieta es más salada y consumen poca vitamina C.

Y como ésta existen multitud de investigaciones que apuntan la importancia de la ingesta de vitamina C a la hora de prevenir y tratar gran número de cánceres. Unos han demostrado en animales su eficacia en cánceres de colon, riñón y vejiga. En ratones expuestos a fibra de vidrio en polvo se comprobó que la vitamina C inhibe significativamente el cáncer de pulmón. También se ha observado que los animales tratados con vitamina C encapsulan los tumores. Y, por supuesto, que es eficaz en la prevención del cáncer de piel. Es más, hay estudios que señalan que la vitamina C es citotóxica al menos para varias líneas de células malignas: melanoma, sarcoma, fibrosarcoma, y leucemia linfoblástica aguda. La lista de estudios y publicaciones sobre ello es interminable.

Los defensores de la ingesta de suplementos de vitamina C sostienen también -desde hace tiempo- que los enfermos de cáncer presentan un nivel significativamente reducido de vitamina C en plasma y que administrar grandes dosis de la misma puede corregir esos niveles y mejorar el sistema inmune además de otras funciones fisiológicas. Con la tranquilidad de saber que el exceso es eliminado sin problemas por el organismo.

Estudios clínicos realizados por los doctores Ewan Cameron y Linus Pauling ya mostraron en su día que pacientes con cáncer terminal que fueron suplementados con 10 gramos diarios de vitamina C sobrevivieron mucho más tiempo que los que, en su misma situación, no tomaron suplementos de esta vitamina.

El Dr. Abraham Hoffer -otro de los grandes defensores de la vitamina C y amigo de Pauling- afirma haber tratado a más de 1.000 pacientes de cáncer con vitamina C desarrollando además una dieta que fue apoyada públicamente hasta por Pauling. Un régimen que complementaba con la ingesta diaria de 12 gramos de vitamina C, 800 unidades de vitamina E y entre 1 y 2 gramos de niacina así como gran cantidad de vitaminas del grupo B y vitamina A en forma de betacaroteno.

Sin acuerdo sobre la dosis

Hoy la polémica sigue situándose en la cantidad máxima de vitamina C que puede o debe ingerirse diariamente. Pues bien, Medline Plus -uno de los referentes de la búsqueda de documentación médica en Internet- afirma en su última actualización: "Ingerir altas dosis de vitamina C no produce generalmente toxicidad porque al ser una vitamina soluble en agua se expulsa sin más a través de la orina. Sólo las personas que tienden a padecer de cálculos en el riñón pueden encontrar que su situación se agrava con los suplementos de vitamina C al tomarla en megadosis." Y Linus Pauling, por su parte, afirmaba: "Las investigaciones demuestran que no hay riesgo de toxicidad ni reacciones adversas peligrosas. Multitud de personas toman hasta 100 gramos diarios sin mayores consecuencias. Quienes tomen de 10 a 20 gramos al día pueden notar un leve efecto laxante. Ese efecto es precisamente el baremo que establece la cantidad que una persona puede administrar a su organismo por vía oral. Sin embargo, las personas que sufren una enfermedad grave poseen mayor tolerancia intestinal y admiten dosis más elevadas. En cualquier caso, tomar la vitamina C con alimentos o después de comer reduce esa reacción (...) Creo que todos los adultos estadounidenses deberían tomar al menos tres gramos diarios de vitamina C. Pero recuerden: tres gramos son mejor que uno y seis son mejor que tres".

A pesar de lo cual las cifras actualmente recomendadas son inexplicablemente restrictivas y se hallan muy lejos de las sugeridas por Pauling. En España, por ejemplo, seguimos con el límite acordado en 1992 que es de sólo 60 mg. diarios mientras en Estados Unidos -como antes comentamos- se ha subido a 90 mg. en el caso de los hombres y a 75 mg, en el de las mujeres.

¿Y qué opinan sobre ello los expertos al margen de lo oficialmente sugerido? Levinee recomienda 200 mg. diarios; la Vitamin C Foundation 3.000 mg diarios (3 gramos); el Dr. Thomas E. Levy -otro de los grandes especialistas en vitamina C- entre 6.000
y 12.000 mg. diarios (entre 6 y 12 gramos); Linus Pauling entre 6.000 y 18.000 mg diarios (entre 6 y 18 gramos).

Agregaremos que la Vitamin C Foundation propone ingerir diariamente entre 6.000 y 18.000 mg (de 6 a 18 gramos) en caso de enfermedades cardiovasculares y de 14.000 a 30.000 mg. diarios (entre 14 y 30 gramos) en caso de cáncer.

Por su parte, el Dr. Robert Cathcart y el Dr. Levy aconsejan entre 20.000 y 300.000 mg diarios (entre 20 y 300 gramos) para combatir las enfermedades infecciosas.

Casi todos coinciden, en cualquier caso, en que el nivel de tolerancia a la vitamina C depende de cada persona y que la dosis máxima que un organismo puede absorber lo indica el efecto laxante que aparece cuando la ingesta es excesiva.

La discusión alimenta ganancias

Lo lamentable es que toda esta discusión favorece sólo a las multinacionales farmacéuticas. Porque mientras la polémica sobre las dosis mínimas y máximas continúe la vitamina C se seguirá moviendo en el campo de lo complementario y no jugará el papel en la prevención y tratamiento de algunas patologías que le corresponde. No será, en suma, competencia para los fármacos. Claro que no se trata de una historia nueva. Porque en cuanto un producto natural no patentable y sin efectos secundarios demuestra eficacia en cualquier patología... aparece rápidamente un estudio que pone en entredicho el trabajo realizado y, si se considera necesario, se pone también en duda la valía de quienes lo han desarrollado, o la metodología, o el rigor con el que se hizo, o la credibilidad de la publicación donde el trabajo apareció publicado...

La historia está ahí para demostrarlo. En 1976 Linus Pauling y Evan Cameron publicaron un estudio realizado en el Vale of Leven Hospital de Loch Lomondside (Escocia) sobre el nivel de supervivencia de 100 pacientes enfermos de cáncer en fase terminal a los que se administró vitamina C en forma de ascorbato de sodio frente a un grupo testigo de pacientes en un estado terminal similar, todos ellos tratados por los mismos médicos en el mismo hospital y de forma idéntica excepto en lo relativo a la vitamina C. Y los resultados fueron sorprendentes: 18 de los 100 pacientes tratados con vitamina C sobrevivieron. Más aún, los pacientes tratados con ascorbato sódico vivieron por término medio 300 días más que el resto y con mejor calidad de vida. Un estudio posterior de ambos efectuado en 1978 arrojaría resultados similares. Bueno, pues a pesar de que ningún producto quimioterápico conseguía tan buenos resultados los médicos hicieron caso omiso.

Y es que admitir a la vitamina C entre los protocolos de tratamiento del cáncer hubiera resultado ruinoso para la industria farmacéutica. La "solución" fue la de siempre: un ensayo a doble ciego realizado rápidamente en la Clínica Mayo por Creagan, Moertel, O"Fallon, Schutt, O"connell, Rubin y Frytak. Dado a conocer al año siguiente -en 1979- descorazonó a los médicos y pacientes que creían que se había encontrado un tratamiento realmente útil para afrontar el cáncer. Sólo que ese estudio no había reproducido las condiciones del efectuado por Pauling. Es más, hubo una diferencia muy importante entre ambos: en el estudio de la Clínica Mayo 52 de los 60 pacientes habían recibido quimioterapia previamente, algo que sólo había ocurrido en 4 de los 100 pacientes tratados por Pauling. Años después -en 1985- la Clínica Mayo hizo un nuevo estudio coordinado esa vez por Moertel.... pero tampoco de la manera adecuada. Pauling denunciaría que durante el mismo la ingesta de vitamina C se mantuvo sólo durante 10 semanas -de promedio- y que los pacientes tratados con vitamina C ¡habían dejado de recibirla diez meses antes de su fallecimiento! Sin embargo, a pesar de esas irregularidades en ambos casos las protestas y denuncias de Pauling y sus colaboradores no fueron atendidas ni publicadas.

La vitamina C dejó de ser así para el público una posible solución y la industria y los oncólogos respiraron tranquilos. Y no sólo eso: el avance de la vitamina C se convirtió a partir de ese momento en una auténtica carrera de obstáculos. "Podemos preguntarnos -declararía Pauling- por qué médicos y autoridades en Nutrición se muestran tan poco entusiastas respecto a esta sustancia. Probablemente uno de los factores haya sido la falta de interés por parte de las compañías farmacéuticas hacia una sustancia natural que se obtiene a bajo precio y que se puede fabricar sin necesidad de licencia especial. ¡Qué pena!".

Obviamente a día de hoy la vitamina C sigue siendo objeto de acoso. Por ejemplo, sosteniendo que una ingesta excesiva podría aumentar la excreción de ácido úrico y de oxalato. O que la ingesta de dosis elevadas podría estar contraindicada en casos de insuficiencia renal crónica por posible formación de piedras en el riñón así como en aquellos pacientes que están siendo tratados con anticoagulantes. Algunos han ido incluso más lejos y se aferran al estudio que Ian Podmore y su grupo de colaboradores publicaron en Journal Nature en abril de 1998 según el cual un exceso de vitamina C podría causar daño genético en las personas y, por consiguiente, cáncer. En aquel trabajo se analizaron dos indicadores diferentes del daño oxidativo en el ADN: 8-oxoadenina y 8-axoguanina. Se afirmaba que con el suplemento de vitamina C el nivel de 8-oxoadenina aumentó -indicativo de un incremento del daño oxidativo en el ADN- mientras el de 8-oxoguanina disminuyó -indicativo de disminución del daño oxidativo del DNA-. Con lo que los investigadores llegaron a la conclusión de que una dosis diaria de 500 mg de vitamina C oxida el cuerpo y causa daño genético si bien reconociendo que a dosis inferiores a 500 mg diarios predominarían los efectos antioxidantes positivos.

El estudio, sin embargo, fue muy criticado y acusado de parcialidad. No sólo no entraba a valorar la capacidad como antioxidante y los beneficios de la vitamina C sino que ni tan siquiera trataba de exponer las consecuencias biológicas de la disminución de la 8-oxoguanina y el aumento de la 8-oxoadenina. De hecho, un grupo de científicos del Instituto de Tecnología de Massachusetts demostraría posteriormente que la 8-oxoguanina tiene un poder mutagénico mucho mayor que la 8-oxoadenina (asociada a la vitamina C). Es decir, que la probabilidad de causar daños genéticos que pudieran desencadenar un cáncer es 10 veces mayor con la 8-oxoguanina que con la 8-oxoadenina (asociada a la vitamina C). El estudio demostraba así que tomar suplementos de vitamina C es beneficioso porque las ventajas obtenidas con la disminución de los niveles de la 8-oxoguanina es mucho más importante que los efectos adversos del aumento de los niveles de 8-oxoadenina.

En el estudio de Podmore se cometieron además importantes errores metodológicos como ya ocurriera en los estudios anteriores realizados para tratar de demostrar la ineficacia de la vitamina C o su peligro en altas dosis. En primer lugar no cumplía las normas de la FDA para evaluar la eficacia y seguridad de una droga, el estudio no era ni aleatorio ni a doble ciego y ni siquiera existía grupo de control que tomara un placebo. En suma, la afirmación de que la ingesta de vitamina C en cantidades superiores a 500 mg por día es perjudicial se basa en supuestos no probados, un diseño del estudio inaceptable y una metodología inexacta. La advertencia de sus autores sobre los suplementos con esta vitamina no está, por tanto, justificada. Pero ahí quedó como referencia durante muchos años.

Para quienes han estudiado el tema a fondo, en cambio, la duda no existe: la vitamina C es inocua y eficaz en el tratamiento de numerosas patologías, incluido el cáncer.

miércoles, 27 de febrero de 2013

Cómo un médico curó el autismo de su hijo...

médico curó el autismo

La Dra. Natasha Campbell-McBride tiene un consultorio de tiempo completo en el Reino Unido, donde trata a niños y adultos con autismo, discapacidades de aprendizaje, trastornos neurológicos, trastornos psiquiátricos, trastornos inmunológicos y problemas digestivos.

Aquí, ella comparte sus ideas sobre el Síndrome del Intestino y la Psicología (GAPS), lo cual puede hacer a un niño particularmente propenso a los daños por vacunas y el Programa Nutricional GAPS, un tratamiento natural para el autismo, TDAH, dislexia, dispraxia, depresión y esquizofrenia.

Comentarios del Dr. Mercola

Estoy encantado de compartir esto con usted, ya que la Dra. Natasha Campbell-McBride presenta una elegante y fascinante descripción de las condiciones fundamentales que contribuyen con el autismo, junto con un enfoque pragmático para ayudar a evitar y frenar la epidemia de autismo, que ha sido un desconcertante rompecabezas para la mayoría de nosotros.

La Dra. Campbell es doctora en medicina con un titulo de posgrado en neurología. Ella trabajó como neurólogo y neurocirujano durante varios años antes de empezar una familia. Cuando su primer hijo fue diagnosticado con autismo a la edad de tres años, le sorprendió darse cuenta que aunque era doctora no sabía nada sobre ese tema...

En 1984, cuando se graduó de la escuela de medicina, el autismo era un trastorno extremadamente raro, con un prevalencia de aproximadamente 1 en 10,000
"En el momento en que me gradué de la escuela de medicina jamás había visto a una persona con autismo," dijo ella. "...Para ser honesta, el primer niño autista con el que me topé fue mi hijo...Hace cinco años se diagnosticaba a un niño de cada 150, que representa un aumento en la incidencia de casi 40 veces. En la actualidad en la Gran Bretaña y algunos países, estamos diagnosticando a un niño de cada 66."
Las tasas son similares a las de los Estados Unidos, Australia y Nueva Zelanda. La Dra. rápidamente se adentró en la investigación, en busca de una respuesta para su hijo y terminó obteniendo un segundo titulo de posgrado en nutrición humana. Como resultado de su trabajo, su hijo se recuperó por completo y ya no padece de autismo.

Aunque es originaria de Rusia, lugar en donde recibió su primera formación médica, se mudó al Reino Unido hace casi 20 años y actualmente tiene una clínica en Cambridge, Inglaterra, en la cual trata niños y adultos con autismo, discapacidades de aprendizaje, trastornos neurológicos, trastornos psiquiátricos, trastornos inmunológicos y problemas digestivos.

El tratamiento temprano es la clave

El tratamiento que desarrolló se llama Programa Nutricional GAPS y como lo explica la Dra. Campbell, mientras más pequeño sea el niño al momento de empezar el tratamiento, mejores serán los resultados.
"Cuando empezamos con el tratamiento GAPS con niños de 2, 3, 4 y 5 años de edad, los niños tienen muchas posibilidades de recuperarse por completo de autismo, TDAH, TDH, dislexia y dispraxia- y ese gran número de niños que no entran dentro de ningún cuadro de diagnóstico...Son niños cuyos médicos suelen posponer las cosas. Les piden a los padres que traigan a sus hijos dentro de seis meses y después otros seis meses para observar al niño con el fin de dar un diagnostico, mientras de esa forma se desperdicia el preciado y valioso tiempo que pudo haber servido para ayudar al niño," dice ella.
Todo comienza en el intestino...

La Dra. Campbell está convencida de que los niños autistas en realidad nace con cerebros y órganos sensoriales completamente normales.
"Lo que pasa con estos niños (es que) no desarrollan un flora intestinal normal desde el nacimiento..."dice la Dra. "La flora intestinal es una parte sumamente importante de la fisiología humana. Recientemente, las investigaciones realizadas en los países escandinavos han demostrado que el 90 por ciento de las células y de todo el material genético del cuerpo humano es nuestra flora intestinal. Simplemente somos una concha...el hábitat de esta masa de microbios que se encuentran dentro de nosotros. Los ignoramos bajo nuestro propio riesgo.

...Como resultado, su sistema digestivo- en lugar de ser la fuente de alimento de estos niños- se convierte en la principal fuente de toxicidad. Estos microbios patógenos que se encuentran dentro del tracto digestivo dañan la integridad de la pared intestinal. Por lo que toda clase de toxinas y microbios van directo al torrente sanguíneo del niño y posteriormente llegan al cerebro. Por lo general, eso sucede al segundo año de vida de los niños que fueron amamantados, ya que la lactancia materna brinda una protección en contra de la flora intestinal anormal. Los niños que no fueron amamantados, desarrollan los síntomas de autismo durante el primer año de vida.

Así que la lactancia materna es fundamental para proteger a los niños."
La toxicidad del cerebro conduce a los síntomas del autismo

Los niños utilizan todos sus órganos sensoriales pare recopilar información sobre su entorno, información que posteriormente pasa al cerebro para ser procesada. Esta es una parte fundamental del aprendizaje.

Sin embargo, en el caso de los niños con Síndrome del Intestino y la Psicología (GAPS), la toxicidad fluye desde su intestino, pasando por todo su cuerpo hasta llegar al cerebro, lo cual obstruye el cerebro con toxicidad, evitando que realice sus funciones normales y que procese la información sensorial...
"La información sensorial se convierte en papilla, en un ruido dentro del cerebro del niño y con este ruido el niño no puede aprender. No pueden descifrar nada útil," explica ella.

"Esa es la razón por la que no aprenden cómo comunicarse. No aprenden cómo entender el lenguaje, cómo utilizar el lenguaje, cómo desarrollar todos los comportamientos instintivos y comportamientos que los niños normales desarrollan. El segundo año de vida es crucial en cuanto a la maduración del cerebro de un bebé. Ahí es cuando se desarrollan las habilidades de comunicación y las conductas de afrontamiento.

Si el cerebro del niño está tapado con toxicidad, el niño se pierde de esa oportunidad de aprender y comienza a desarrollar autismo, todo dependiendo de la mezcla de toxinas, de qué tan severa sea la condición en general y qué tan grave sea la alteración en la flora intestinal del niño."
El GAPS podría manifestarse como un conglomerado de síntomas que pueden entrar dentro del diagnostico del autismo, trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH), trastorno por déficit de atención (TDA), dislexia, dispraxia o trastorno obsesivo- compulsivo, solo por mencionar algunas posibilidades...

¿Cómo es que la flora intestinal de un niño se altera de forma tan drástica?

Si la epidemia de autismo y otros trastornos de aprendizaje se originan en el intestino, entonces ¿qué ha cambiado en los últimos 25 años que ha alterado la flora intestinal de los niños de una forma tan anormal?

Como lo explica la Dra. Campbell:
"Por lo que a la ciencia corresponde, el bebé que se encuentra dentro del vientre de la madre es estéril durante los nueve meses de embarazo. El bebé adquiere su flora intestinal cuando nace, cuando pasa a través del canal de parto de la madre. Así que lo que sea que vive en el canal de parto de la madre, en la vagina de la mamá, se convierte en la flora intestinal del bebé.

Y, ¿qué es lo que vive en la vagina de la madre? Es un área sumamente poblada del cuerpo de la mujer. La flora vaginal viene desde el intestino. Así que si la madre tiene una flora intestinal anormal, tendrá flora anormal en el canal de parto. Los padres no están exentos porque ellos también tienen flora intestinal y esa flora intestinal llena su ingle por lo que comparte su flora con la de la madre de manera regular.

...Yo siempre recolecto el historial de salud de la madre, el padre e incluso de los abuelos del niño. Creo que tenemos una creciente y profunda epidemia de alteraciones en la flora intestinal, que comenzó desde la Segunda Guerra Mundial, cuando se descubrieron los antibióticos. Los antibióticos de amplio espectro acaban con las especies de microbios benéficas en el intestino, lo cual permite que los patógenos se muevan por el intestino sin control."
La importancia masiva de los alimentos fermentados y los probióticos

Esta es la razón por la que es tan importante "volver a sembrar" su intestino con alimentos fermentados y probióticos cuando usted utiliza antibióticos. Si usted no está comiendo alimentos fermentados, entonces lo más probable es que necesite un suplemento de probióticos, en especial si usted come muchos alimentos procesados.
"En paralelo con los microbios benéficos dentro de un intestino saludable, los científicos han descubierto miles de especies de patógenos diferentes que causan enfermedades, bacterias, virus, hongos y otros microbios. Pero, siempre y cuando predominen los microbios benéficos dentro de su intestino, estos se encargara de controlar a los patógenos...Los mantienen en colonias pequeñas y no permiten que proliferen.

Los antibióticos tienden a eliminar las bacterias benéficas, lo cual le da oportunidad a los patógenos para proliferar, crecer sin control y ocupar todos los espacios de su intestino. La bacteria benéfica se recupera, sin embargo a algunas especies les toma entre dos semanas y dos meses recuperarse y es ahí donde los patógenos se aprovechan y crecen.

Lo que veo en las familias de los niños con autismo es que el 100 por ciento de las mamás de niños autistas tienen una flora intestinal anormal, así como problemas de salud relacionados con ello. Pero entonces observo a las abuelas por parte de las madres y descubro que también tienen una flora intestinal anormal, pero mucho más leve."
En esencia, lo que tenemos es una acumulación generacional de la flora intestinal anormal, y con el paso del tiempo cada generación es más propensa a verse perjudicada por el uso de antibióticos- y de vacunas, de lo cual hablaré en un momento.

La alimentación con biberón y los antibióticos son una carga muy pesada

Para empeorar las cosas se encuentra el hecho de que amamantar ya no es algo tan popular. Sabemos que los bebés que son alimentados con leche materna desarrollan una flora intestinal completamente diferente a la de los bebés alimentados con biberón.

La Dra. Campbell descubrió que un gran porcentaje de madres de hijos autistas fueron alimentadas con biberón. Entonces, como recibieron varias dosis de antibióticos a través de su niñez, las anormalidades en su flora intestinal se volvieron más intensas.
"Incluso debido a que los antibióticos eran prescritos, en particular de la década de los cincuenta y sesenta, eran prescritos para cualquier estornudo y tos. Los antibióticos eran prescritos en exceso. Dado a esta situación, las anormalidades en la flora intestinal de estas niñas empeoraría y empeoraría.

Y luego, a la edad de 15 o 16 años estas mujeres utilizarían una pastilla anticonceptiva... (lo que) tiene efectos devastadores en la flora intestinal. En la actualidad, las mujeres la toman antes de sentirse preparadas para formar una familia."
Así que para recapitular, la alimentación a base de biberón junto con el uso excesivo de antibióticos y pastillas anticonceptivas sientan las bases para una flora intestinal cada vez más anormal con el paso de cada generación. Y añadiendo eso con una alimentación a base de comida chatarra y el consumo excesivo del jarabe de maíz de alta fructosa, dan como resultado un desastre total en términos de salud intestinal.

Es importante darse cuenta que los alimentos procesados y el azúcar alimentan a los patógenos en su sistema digestivo, lo que los ayuda a proliferar.
"Muchos de estos factores modernos creó una plétora en las mujeres jóvenes en nuestro mundo moderno y quienes tienen una flora intestinal sumamente anormal para el tiempo en el que tienen su primer hijo. Esta flora intestinal anormal que le heredan a sus hijos," explica.

"Por lo que estos bebés adquieren la flora intestinal anormal desde el principio, mientras que los bebés que son alimentados con leche materna reciben protección porque lo que se encuentre en la sangre de la madre también se encontrará en su leche. Las mujeres que tienen una flora intestinal anormal tienen factores inmunológicos en su sangre, que desarrollan para protegerse de su propia flora intestinal. Estos factores inmunológicos se encontrarán en su leche.

Mientras el bebé es amamantado, a pesar del hecho de que adquiere la flora intestinal anormal de la madre, existe algún tipo de protección. Pero en cuento se deje de amamantar al bebé esa protección deja de existir. Es en ese momento cuando florecen todas las anormalidades de la flora intestinal y el niño comienza a desarrollar autismo, TDAH, TDA o cualquier otro problema de aprendizaje o discapacidad física como la diabetes tipo 1, por ejemplo, enfermedad celíaca u otras enfermedades autoinmunes...el asma, eczema y otros problemas físicos. De ahí es de donde proviene esta epidemia."
Se necesita hacer cambios urgentemente

Desafortunadamente, todos los factores que crean una flora intestinal anormal se están volviendo más y más frecuentes en todo el mundo. Esto significa que la siguiente generación de mujeres jóvenes que tengan hijos tendrá una flora intestinal más dañada que la de sus madres, así que la proporción de niños que nacen con GAPS predispuestos a desarrollar autismo será aún mayor.
"Nuestras autoridades necesitan entender eso y realmente necesitan estar listos para ello," advierte la Dra. Campbell
El papel de las vacunas

Como lo explica la Dra. Campbell, los bebés nacen no sólo con una flora intestinal estéril, sino que también con sistemas inmunológicos inmaduros. Y el establecimiento de la flora intestinal normal en los primeros 20 días o más de vida desarrolla un papel sumamente importante en la maduración apropiada del sistema inmunológico del bebé. Por lo tanto, los bebés que desarrollan una flora intestinal anormal se quedan con sistemas inmunológicos comprometidos.
"Las vacunas han sido desarrolladas, originalmente, para niños con sistemas inmunológicos perfectamente saludables," dice ella. "Los niños con GAPS no están en condiciones de ser vacunados con el protocolo de vacunación estándar."
Su libro llamado Síndrome del Intestino y la Psicología contiene un capitulo entero en el que habla de que los profesionales en salud necesitan mejorar las estrategias de vacunación, porque el protocolo de vacunación estándar está diseñado para dañar a los bebés con GAPS.
"Es cuestión de que se derrame el vaso," dice. "Si el niño está lo suficientemente dañado, la vacuna puede ser la última gota que derrame el vaso. Pero esa última gota no es para un niño en particular, entonces afectará al niño que más dañado se encuentre."
Ella también señala otro factor de riesgo de las vacunas:
"Lo que también tenemos que entender es que la industria farmacéutica no puede patentar virus naturales, bacterias naturales o cualquier tipo de microbio creado por la naturaleza. Tienen que modificarlos genéticamente antes de poder patentarlos," dice ella.

"Por lo que estas vacunas contienen virus y microbios genéticamente modificados. Aún no tenemos la información suficiente para saber exactamente lo que están haciendo con el cuerpo humano y qué es lo que estos genes le hacen a la flora intestinal de estos niños."
Cómo identificar el GAPS

Afortunadamente, es posible identificar el GAPS durante las primeras semanas de vida del bebé, lo que puede ayudar a tomar decisiones mejor informadas sobre las vacunas y sobre cómo proceder para llevar a su hijo por el mejor camino hacia una vida saludable.

Una de las cuestiones CLAVE es examinar al niño antes de que sea vacunado y si tienen características metabólicas de GAPS, NO debe ser vacunado hasta que se resuelva el problema. Esta medida podría prevenir el innecesario y trágico trauma en cientos y miles de familias. Lo más probable es que haya mucho más niños que son dañados con las vacunas que los que se ven beneficiados con las mismas. Con el simple hecho de modificar el proceso se podría reducir dramáticamente el riesgo de que el niño desarrolle una enfermedad en el espectro autista.

La Dra. Campbell describe todo el proceso en su libro.

En su práctica, ella comienza recolectando todo el historial clínico de los padres para de esa manera poder evaluar la salud del intestino. Después, en los primeros días de vida, se puede analizar el material fecal del bebé para determinar el estado de su flora intestinal, seguido por un análisis de orina para detectar los metabolitos, que puede dar una idea del estado del sistema inmunológico del niño.
"Actualmente, tenemos pruebas excelentes que encuentran las sustancias químicas producidas por varias especies de microbios en el intestino", dice ella. "...Así que al analizar la orina, podemos decir que tipo de microbios de encuentran en el intestino del niño o qué tipo de sustancias químicas está produciendo."

"...Si el niño tiene una flora intestinal anormal podemos asumir que tienen una inmunidad comprometida y estos niño no deben ser vacunados con el protocolo de vacunación estándar porque simplemente se verán afectados. No deberían ser vacunados."
La prueba no invasiva descrita en su libro actualmente se encuentra disponible en la mayoría de los laboratorios del mundo y por lo general cuesta de $80-100 dólares cada una en los Estados Unidos. Esto es una miseria en comparación con el increíble gasto que se hace para el tratamiento de un niño autista una vez que el daño está hecho.
"Nuestros niños están siendo utilizados como un mercado para vender vacunas," dice la Dra. Campbell. "Los niños son vacunados en nuestro mundo occidental, me temo, que esto no es para cuidar al niño sino más bien para hacer dinero...Es una situación extremadamente triste y preocupante."
Los hermanos también están en alto riesgo de daños causados por las vacunas

Otro grupo de niños que también podría sobre-reaccionar a las vacunas son los hermanos de los niños con autismo, hiperactividad severa, trastorno obsesivo-compulsivo, enfermedades mentales o diabetes tipo 1.
"Los hermanos menores de los niños con autismo y los hermanos mayores de los niños con estas discapacidades no deberían ser vacunados con el protocolo de vacunación estándar," advierte.

"Las pruebas inmunológicas de las que hablaba pueden repetirse cada seis meses o cada año del niño. Siempre que el niño sea considerado completamente sano y su sistema inmunológico demuestre estar funcionando perfectamente, sólo entonces se puede considerar la vacunación en estos niños porque simplemente no se puede correr el riesgo."
Estrategias para restaurar la salud de los niños con GAPS y autismo

La Dra. Campbell ha desarrollado un tratamiento sumamente efectivo para los niños con GAPS, llamado Protocolo Nutricional GAPS. Se describe a gran detalle en su libro llamado, Síndrome del Intestino y la Psicología, que está diseñado para ser un libro de autoayuda.
"Probablemente en la actualidad cientos de miles de personas, alrededor del mundo, están salvando a sus hijos con este programa," dice ella. "...La mayoría de estas personas sólo compran el libro, lo leen, siguen el programa y obtienen resultados asombrosos."
En resumen, el protocolo consiste en tres elementos:
1. Alimentación- La alimentación GAPS consiste en alimentos fácilmente digeribles que son densos en nutrición, incluyendo los alimentos fermentados.

De acuerdo con la Dra. Campbell: "En promedio, las personas se adhieren a su alimentación un par de años. Toma dos años expulsar los patógenos del intestino, restablecer la flora intestinal en el intestino para sanar y sellar el daño en estas personas y hacer que el intestino vuelva a estar fuerte y que sea la fuente principal de nutrición de la persona en lugar de ser la fuente de toxicidad."

2. Suplementos alimenticios, incluyendo los probióticos y las vitaminas D y A en forma de aceite de hígado de bacalao, aunque la exposición al sol también es una parte importante para los pacientes con GAPS, para una producción apropiada de vitamina D.

3. Desintoxicación: El protocolo nutricional GAPS eliminará las toxinas de manera natural. La Dra. Campbell no utiliza ningún tipo de medicamento o sustancia química para eliminar las toxinas, ya que puede sr algo demasiado drástico para algunas personas y puede producir efectos secundarios dañinos. En lugar de eso, recomienda el jugo ya que es una forma suave pero eficaz de eliminar la acumulación de toxinas, así como baños con sal de Epsom, sal de mar, polvo de algas marinas, vinagre de sidra de manzana y bicarbonato de sodio.
Más información

Siempre he pensado que la mejor estrategia de salud es la prevención y estoy seguro de que muchas personas están de acuerdo conmigo. Una onza de prevención vale una libra de cura.

Ahora que hemos identificado una manera de prevenir el autismo relacionado con el daño neurológico y físico, no puedo insistir lo suficiente para que realmente considere esta información y que le ponga mucha atención a la salud de su intestino antes de que intente embarazarse y de la misma forma, tome las precauciones necesarias descritas por la Dra. Campbell que pueden reducir significativamente las probabilidades de que su hijo se vea afectado.

La avalancha de autismo debe ser frenada - y pronto. Y por ahora toda la carga recae en usted, el padre de familia, para tomar el control de la salud de su hijo y armarse con información que puede tener consecuencias en su vida.

Si usted está embarazada o planea embarazarse o conoce a alguien que lo esta, le recomiendo bastante el libro de la Dra. Campbell. Cómprelo para usted o lo de regalo.

También puede encontrar más información en la página web de la Dra. Campbell: www.GAPS.me o su blog www.doctor-natasha.com.
"Tenemos una epidemia de GAPS- Síndrome del Intestino y la Psicología, y el número de personas que la padecen va en aumento," dice ella. "Estoy completamente abrumada por las demandas de consultas y las personas alrededor del mundo necesitan especialistas en GAPS...

Por lo que estoy preparando un curso de formación para los médicos y profesionales de salud. La primera ola de formación será en Septiembre-Octubre en Seattle, Chicago, Nueva York y Dallas.

Cubriremos Estados Unidos con un buen número de profesionales capacitados en GAPS. Habrá personas capacitadas que serán capaces de enseñarle todo el protocolo y se llevaran a cabo grupos locales de GAPS en donde todos los pacientes y personas con esta enfermedad podrán asistir a la semana para intercambiar experiencias, noticias y ayudarse los unos a los otros dando apoyo moral y así aprender más sobre el GAPS."
Una vez que ella haya hecho esto en los Estados Unidos, lo hará en Europa y otras partes del mundo. Si usted es doctor, nutriólogo, dietista, osteópata, homeópata u otro profesional de salud y está interesado en convertirse en un especialista en GAPS certificado, por favor vea este enlace para obtener más información.

Fuente: Natasha Campbell-McBride Interview Video Transcript
El Dr. Mercola es el fundador del sitio web de salud natural mas visitado del mundo, Mercola.com. Usted puede aprender a como lograr un bienestar optimo al obtener una copia GRATIS de su libro mas reciente Tome Control de Su Salud al ir a la Pagina de su Libro.

miércoles, 12 de diciembre de 2012

Premio Nobel Thomas Steitz: Farmacéuticas retiran inversión de fármacos que curan

La Vanguardia
Thomas Steitz
© pijamasurf.com
 
El investigador norteamericano denuncia que los laboratorios sólo investigan en medicamentos que sea necesario tomar durante "toda la vida".

El premio Nobel de Química de 2009 Thomas Steitz (EE.UU.) ha denunciado este viernes que los laboratorios farmacéuticos no invierten en investigar en antibióticos, que puedan curar definitivamente, sino que prefieren centrar el negocio en medicamentos que sea necesario tomar durante "toda la vida".

"Muchas de las grandes farmacéuticas han cerrado sus investigaciones sobre antibióticos porque curan a la gente y lo que estas empresas quieren es un fármaco que haya que tomar toda la vida. Puedo sonar cínico, pero las farmacéuticas no quieren que la gente se cure", ha enfatizado.

Investigador del Instituto Médico Howard Hughes de la Universidad estadounidense de Yale, Steitz asiste en Madrid al Congreso Internacional de Cristalografía (estudio de la estructura ordenada de los átomos en los cristales de la naturaleza).

En el caso de la tuberculosis, Steitz ha averiguado el funcionamiento que debería seguir un nuevo antibiótico para combatir cepas resistentes a esta enfermedad, que surgen sobre todo en el sur de África.

El desarrollo de este medicamento precisa una gran inversión económica y la colaboración de una farmacéutica para avanzar en la investigación, ha comentado en rueda de prensa. "Nos resulta muy difícil encontrar una farmacéutica que quiera trabajar con nosotros, porque para estas empresas vender antibióticos en países como Sudáfrica no genera apenas dinero y prefieren -ha lamentado- invertir en medicamentos para toda la vida".

Por el momento, según Steitz, estos nuevos antibióticos son "sólo un sueño, una esperanza, hasta que alguien esté dispuesto a financiar el trabajo".

Steitz, Enrique Gutiérrez-Puebla y Martín M. Ripoll, ambos del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), han hecho un llamamiento a que los países inviertan más en ciencia. En el caso de los antibióticos, la resistencia de las bacterias a ellos hará necesario continuar investigando "indefinidamente".

Steitz ha logrado desvelar cómo funciona el ribosoma, la parte de la célula encargada de fabricar proteínas a partir de los aminoácidos, lo que le hizo merecedor del Nobel junto a sus compañeros Ada E.Yonath y Venkatraman Ramakrishnan.

Este descubrimiento ha abierto una nueva línea de investigación en antibióticos, al conocer el mecanismo por el que las bacterias se vuelven resistentes a ellos.

Sus investigaciones se centran ahora en determinar las regiones del ribosoma hacia las que dirigir y fijar los antibióticos, es decir los "puntos de la diana" en los que el medicamento sería más eficaz.

En la actualidad, además de en la tuberculosis, el laboratorio de Steitz trabaja en varios compuestos para combatir cepas resistentes de la neumonía o el estafilococo áureo resistente a la meticilina, que causa más muertes que el VIH en algunos países como los EE.UU.

miércoles, 5 de diciembre de 2012

Una mujer muestra su fallida operación de glúteos

Noticias24

Una mujer colgó en las redes sociales un vídeo y fotografías de una supuesta operación fallida de glúteos, donde sus implantes pueden voltearse con facilidad sólo con ser ajustado con las manos.

 http://www.youtube.com/watch?v=pGPT2NJEFsA&feature=player_embedded

 El impactante video de sólo 20 segundos de duración muestra, sin problema aparentemente, como la mujer cambia el aspecto liso y plano de sus implantes a unas protuberantes bolas de silicon, las cuales puede manipular por cuenta propia.

Hasta el momento se desconoce la identidad de la mujer en cuestión, el tipo de procedimiento médico al cual se sometió y la veracidad del material audiovisual.

Las operaciones estéticas han cobrado la vida de muchas personas en los últimos años, bien sea por errores médicos o por problemas de salud que presenta el paciente al momento de la operación.

domingo, 2 de diciembre de 2012

La causa principal del cáncer universalmente ignorada por los doctores...

En 1971 el presidente Nixon y el Congreso declararon la guerra contra el cáncer. Entonces, ¿qué ha sucedido en esos 40 años que han transcurrido? Después de eliminar la publicidad y le relleno de las estadísticas reales, resulta que no mucho es lo que ha sucedido.
Cáncer 1
© iStockphoto / Thinkstock
"Este resumen de estadísticas muestra que la guerra contra el cáncer no ha funcionado muy bien", dice el autor del artículo, Reynold Spector. "Esto está marcado contraste con las tasas de mortalidad por derrames cerebrales y enfermedades cardiovascular (ajustado con la edad y el tamaño de la población), que han caído en un 74 por ciento y 64 por ciento, respectivamente, desde 1950 hasta el 2006,y en un 60 por ciento y 52 por ciento, respectivamente, desde 1975 hasta el 2006 (Kolata 2009a).

La terapia del cáncer está claramente muy retrasada".
Comentarios del Dr. Mercola:

Uno podría pensar que la aplicación de todo lo que la ciencia moderna tiene que ofrecer en los últimos 40 años, nos hubiese conducido por un camino más cercano para erradicar el cáncer. Sólo compárelo con otras áreas tecnológicas. Nuestros teléfonos celulares ahora son computadoras más potentes que las supercomputadoras más grandes de la época.

Pero en cambio, las tasas de cáncer han aumentado durante ese periodo de tiempo, y ahora superan a la enfermedad cardiaca como la principal causa de muerte de los estadounidenses entre las edades de 45 a 74 años. Las probabilidades de que usted o alguien que conoce tenga cáncer, se esté muriendo o haya muerto son ahora muy altas.
¿Por qué "la guerra contra el cáncer" ha fallado tan miserablemente?

En el Skeptical Inquirer, Reynold Spector enumera las siguientes seis razones del fracaso:
Cáncer 2
Sin embargo, aunque estos puedan ser unos factores en la ecuación del fracaso, creo que esta lista es otro ejemplo de lo que le sucede actualmente a todo el sistema, que esta: ignorando el hecho de que el cáncer es probablemente una enfermedad creada por el hombre causado principalmente por la sobrecarga tóxica.

Hace apenas unos meses, escribí sobre un estudio fascinante de momias antiguas que determinaba que el cáncer no era una enfermedad "natural" en lo absoluto, y la genética no es un factor primordial. Los tumores eran muy raros hasta tiempos recientes, cuando la contaminación y la mala alimentación se convirtieron en el problema. ¿Por qué las comunidades médicas y la ciencia, en general, no ponen atención a esta información básica?

Llegando a la raíz del problema

Creo firmemente que las tasas de cáncer están aumentando debido a que no están en la forma o figura para abordar las causas subyacentes de la mayoría de los cánceres. En cambio, la mayor parte de la investigación está enfocada en medicamentos de alto costo dirigidos a las etapas tardías de la enfermedad y que enriquecen enormemente a las compañías farmacéuticas, pero simplemente no previenen el cáncer.

Si alguna vez hubo un área en la que una onza de prevención valiera una libra de cura para el cáncer... Creo firmemente que si usted es capaz de llegar hasta el plan de nutrición avanzado, podrá eliminar virtualmente el riesgo de la mayoría de los cánceres.

Los factores ambientales y estilo de vida son cada vez más señalados como los principales culpables, debido a que abastecen nuestra epidemia de cáncer. Esto incluye:
Cáncer 3
Esto claramente no es una lista exhaustiva, ya que sería muy larga. Para información más específica sobre los productos de consumo que contribuyen al cáncer, por favor revise la Coalición para la Prevención del Cáncer de la lista "Dirty Dozen".

Los investigadores farmacéuticos quieren hacerle creer que están haciendo todo lo posible para llegar a una solución. Sin embargo, todo lo que vemos es la investigación de nuevas terapias con medicamentos. Es evidente que no están cavando lo suficientemente cerca de la raíz del problema, ya que si lo hicieran, mencionarían algunas de estas cuestiones de estilo de vida que acabo de mencionar.

Desde mi perspectiva, usted no toma en cuenta factores de estilo de vida a su propio riesgo cuando se trata de cáncer... esto claramente se debe a que los avances basados en los medicamentos no están afectando esta enfermedad progresivamente prevalente.

Por el contrario, los medicamentos para el cáncer son notoriamente tóxicos y tienen efectos secundarios devastadores y letales. La medicina convencional está tan desesperada por dar la ilusión de pelear una gran batalla, que muchos de estos medicamentos están siendo utilizados a pesar de que en realidad no hacen efecto para prolongar o mejorar la calidad de vida de las personas diagnosticadas con cáncer.

El medicamento mejor vendido contra el cáncer Avastin, (y extremadamente caro), por ejemplo, recientemente fue eliminado como un tratamiento para el cáncer de mama metastásico, tras los estudios que concluyeron que sus beneficios fueron superados ​​por los peligrosos efectos secundarios. Tratar una enfermedad en gran parte causada por toxinas con toxinas parece ignorante en el mejor de los casos.

Avances REALES contra el cáncer que necesitan ser conocidos por todos

En los últimos 30 años la carga mundial del cáncer se ha duplicado, y probablemente se duplicará nuevamente entre el 2000 y el 2020, y casi se triplicara para el 2030, a menos que la gente empiece a tomar en serio la prevención contra el cáncer. PODEMOS cambiar esta tendencia, pero a comunidad médica debe de tomar en serio los métodos que en realidad pueden tener un impacto significativo.

Tres avances de cáncer en particular, merecen una mención especial. Estos avances no han sido aceptados por la medicina convencional, y deberían ser aceptados.
Número 1: Vitamina D - Hay pruebas abrumadoras apuntando al hecho de que la deficiencia de vitamina D desempeña un papel crucial en el desarrollo del cáncer. Los investigadores en este campo han estimado que alrededor del 30 por ciento de las muertes por cáncer - lo que equivale a 2 millones en todo el mundo y 200,000 en los Estados Unidos - podrían evitarse cada año simplemente mediante la optimización de los niveles de vitamina D en la población general.

A nivel personal, usted puede disminuir su riesgo de cáncer a MÁS DE LA MITAD, simplemente mediante la optimización de sus niveles de vitamina D a través de la exposición al sol. Y si usted está recibiendo tratamiento para el cáncer, es probable que niveles más altos de sangre -probablemente entre los 80-90 ng/ml - sea beneficioso.

Si la idea de que la exposición al sol previene realmente el cáncer sigue siendo algo nuevo para usted, le recomiendo que vea mi video de una hora sobre la vitamina D para aclarar cualquier confusión. Es importante entender que el riesgo de cáncer de piel por el sol se debe a una exposición excesiva.

Mientras tanto, un sinnúmero de personas en todo el mundo tienen un mayor riesgo de cáncer debido a que sus niveles de vitamina D son muy bajos por una falta total a la exposición solar.

Los beneficios para la salud de la optimización de sus niveles, ya sea por la exposición solar segura, una cama de bronceado segura, o la suplementación oral, como último recurso, simplemente no pueden exagerarse. En términos de protección contra el cáncer, se ha descubierto que la vitamina D ofrece protección en un gran número de maneras, incluyendo:
- Regulación de la expresión genética
- Aumento de la auto-destrucción de las células mutadas (las cuales, si se le permite reproducirse, podrían causar cáncer)
- Reducción de la propagación y la reproducción de las células cancerosas
- Causar que las células se diferencien (las células cancerosas a menudo carecen de diferenciación)
- Reducción del crecimiento de nuevos vasos sanguíneos de los ya existentes, lo cual es un paso en la transición para que los tumores latentes no se conviertan en cáncer
Número 2: Optimización de sus Niveles de Insulina - La normalización de los niveles de insulina es una de las acciones físicas más poderosas que usted puede tomar para reducir su riesgo de cáncer. Otto Warburg de hecho recibió el Premio Nobel por sus investigaciones sobre la fisiología de las células cancerosas en el año 1934, lo que demuestra claramente que las células cancerosas necesitan más azúcar para propagarse. Desafortunadamente, muy pocos oncólogos en la actualidad aprecian o aplican este conocimiento.

Los Centros de Cáncer de Estados Unidos son una de las pocas excepciones, ya que incluyen estrictas medidas alimenticias en el programa de tratamiento contra el cáncer.

Los altos niveles de insulina pueden causar grandes daños a su cuerpo. El más conocido de ellos es la diabetes, pero está lejos de ser el único. Así como Ron Rosedale, MD, dijo en uno de mis artículos más populares, La insulina y sus efectos metabólicos:
"No importa de qué enfermedad hablemos, sea que hablemos de un resfriado común o enfermedades cardiovasculares, osteoporosis o cáncer, la raíz siempre será el nivel molecular y celular, y le garantizo que la insulina siempre será parte o todo el problema en general. "
La buena noticia es que el control de los niveles de insulina es relativamente sencillo. En primer lugar, limite la ingesta de alimentos procesados, granos y azúcares o fructosa tanto como sea posible para prevenir que sus niveles de insulina se eleven.

Número 3: Ejercicio - Si usted es como la mayoría de las personas, ni siquiera le pasa por la mente pensar que el ejercicio puede ayudarle a reducir el cáncer. Sin embargo, hay algunas pruebas bastante convincentes de que el ejercicio puede reducir el riesgo de cáncer.

Una de las principales formas en que el ejercicio reduce el riesgo de cáncer es mediante la disminución de los niveles elevados de insulina, lo cual crea un ambiente de bajo contenido de azúcar que desalienta el crecimiento y propagación de células cancerosas.

El control de los niveles de insulina y la optimización de su nivel de vitamina D son dos de los pasos más poderosos que puede tomar para reducir su riesgo de cáncer. Por ejemplo, los adultos físicamente activos experimentan alrededor de la mitad la incidencia de cáncer de colon que sus homólogos sedentarios, y las mujeres que hacen ejercicio regularmente pueden reducir su riesgo de cáncer de mama a un 20 o 30 por ciento en comparación con aquellas personas inactivas.

Además, el ejercicio mejora la circulación de las células inmunes en la sangre. Su sistema inmune es la primera línea de defensa contra todo, desde enfermedades leves, como un resfriado hasta enfermedades devastadoras y mortales como el cáncer.

El truco del ejercicio, es conocer la manera de utilizarlo como una herramienta precisa. Esto es una manera segura de recibir los beneficios suficientes, no tanto como para provocar daños, y la variedad adecuada para equilibrar su estructura física y mantener la fuerza, ​​flexibilidad y niveles de aptitud aeróbicos y anaeróbicos. Por esta razón es que es útil ver el ejercicio de la misma manera que los medicamentos ya que ambos necesitan ser recetados cuidadosamente para poder lograr el máximo beneficio.

Es importante incluir una gran variedad de técnicas en su rutina de ejercicios, tales como el entrenamiento de fortaleza, ejercicios aeróbicos, actividades para aumentar los músculos del pecho, y estiramiento. Lo más importante de todo, sin embargo, es asegurarse de incluir ejercicios de alta intensidad, como ejercicio burst-type como el Sprint 8. Los ejercicios de Sprint 8 son hechos una o dos veces por semana, en el cual aumenta su ritmo cardíaco hasta su umbral anaeróbico durante 20 a 30 segundos, y luego se recupera durante 90 segundos.

Estos ejercicios activan las super-rapidas fibras musculares de contracción, la cuales pueden aumentan la producción natural de la hormona del crecimiento humano. Para obtener instrucciones detalladas, por favor consulte este artículo anterior.
Ganar la guerra contra el cáncer comienza con sus opciones personales

Ahora mismo, usted puede hacer mucho para disminuir significativamente su riesgo de cáncer. Incluso la conservadora Sociedad Americana del Cáncer dice que un tercio de las muertes por cáncer están vinculadas con la mala alimentación, inactividad física y el exceso de peso. Así que hacer los siguientes cambios en estilos de vida saludables pueden ser un gran factor para ponerle fin a la racha de fracaso, y reducir la estadística de esta guerra contra el cáncer:
1. Normalice sus niveles de vitamina D con cantidades seguras de exposición solar. Esto funciona sobre todo con la optimización de su nivel de vitamina D. Lo ideal es controlar sus niveles de vitamina D durante todo el año.

2. Controle sus niveles de insulina al limitar su consumo de alimentos procesados ​​y azúcares/fructosa tanto como sea posible.

3. Obtenga cantidades adecuadas de grasas de omega-3 de fuentes animales.

4. Haga ejercicio adecuadamente. Una de las principales razones por la cual el ejercicio funciona bien es porque el ejercicio disminuye los niveles de insulina. El control de los niveles de insulina es una de las formas más poderosas que ayudan a reducir el riesgo de cáncer.

5. Coma de acuerdo a su tipo nutricional. Los potentes efectos anti cancerígenos de este principio son muy apreciados. Esta es una de las estrategias más poderosas contra el cáncer que utilizamos para curar a nuestros pacientes.

6. Utilice una herramienta que borre permanentemente los cortos circuitos neurológicos que pueden activar las células cancerígenas. Incluso la CDC indica que el 85 por ciento de las enfermedades son causada por la emociones. Es muy probable que este factor sea más importante que todas las demás condiciones físicas mencionadas aquí, así que asegúrese de contar con esta herramienta. Mi herramienta favorita para este fin como puede saberlo es la Técnica de Libertad Emocional.

7. Sólo el 25 por ciento de las personas comen suficientes vegetales, así que, por lo que más quiera, coma la mayor cantidad de vegetales posible. Lo ideal, es que sean frescos y orgánicos. Los vegetales crucíferos, en particular, han sido identificados por tener potentes propiedades anti-cancerígenas. Recuerde que las personas tipo carbohidratos pueden necesitar hasta 300 por ciento más de vegetales que las personas tipo proteína.

8. Mantenga un peso corporal ideal.

9. Duerma lo suficiente.

10. Reduzca su exposición a las toxinas ambientales, como pesticidas, productos de limpieza, ambientadores químicos sintéticos y contaminación del aire.

11. Reduzca el uso de teléfonos celulares y otras tecnologías inalámbricas, y ponga en práctica las estrategias de seguridad siempre y cuando no pueda evitar su uso.

12. Hierva, cueza a fuego lento o al vapor los alimentos, en lugar de freír o asarlos ​​al carbón.
Fuente: The Committee for Skeptical Inquiry January/February 2010
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Los padres no deben poner en peligro a sus hijas con la vacuna del papiloma

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Teresa Forcades
© Lozano
Médica y monja benedictina. Esta religiosa del monasterio de San Benet (Montserrat) que se hizo famosa por sus críticas a la vacuna de la gripe A ha alertado sobre los riesgos de la vacuna del papiloma que en septiembre causó la muerte de una niña en Gijón.

Javier Neira Valencia ¿Por qué es contraria a la vacuna del papiloma??
No está fundamentada, es sólo experimental. Es prematuro y peligroso introducirla en el calendario vacunal. Los padres no deben poner en peligro a sus hijas con la vacuna del papiloma.

¿En qué se basa?
He hecho un vídeo donde lo explico. Cito a unos autores de Canadá, de la University of British Columbia, que hace unas semanas demostraron la relación causal entre la vacuna del papiloma y la muerte de niñas sanas.

Explíquelo.
El 70 % de los cánceres de útero están provocados por virus del papiloma del tipo 16 y 18. Es así en la mayoría de los países del mundo. Pero en España, no. Somos originales. Sólo suponen el 56 %. Se ha visto que la vacuna es plenamente eficaz frente a los virus 16 y 18 ¿previene entonces al menos en el 56 % de los casos? Pues no, una cosa es la lógica y otra la biología. El resto está formado por otros ocho tipos virales. Si eliminas el 16 y el 18 con la vacuna ese nicho ecológico lo ocupa el resto, los otros ocho tipos de virus.

Aun así...
Ese cáncer tarda de 20 a 40 años en desarrollarse, de manera que hasta 2026 no sabremos si la vacuna previene al menos un solo caso de cáncer. En todo caso, se prevendría menos del 41 %, menos de la mitad de los potenciales. Eso en cuanto a eficacia, porque en cuanto a la seguridad...

¿Es peor aun?
Se supone que previene a unas niñas de 13 años para cuando tengan más de 50 años. En el registro de vacunas de Norteamérica se ha visto que el 60 % de los efectos adversos de vacunas se refiere a las dos del papiloma. Y hay más de 35 vacunas. Les debería corresponder un 2 % de efectos adversos, pero no, se trata de un 60 %, de ahí la alarma. Y de ese 60 %, el 64 % sufre parálisis e incluso invalidez permanente. El 82 % de las muertes por vacunas corresponde a las dos del papiloma, según datos oficiales de EEUU. En literatura médica datos así se multiplican siempre por diez porque los registros son voluntarios. Así que si las cifras reales, 400 casos de invalidez permanente y 37 muertes, habría que multiplicarlas por diez.

¿En qué se basa la denuncia?
Hace pocas semanas los canadienses descubrieron la causa del problema. Dos niñas de 14 y 19 años, sanas, fueron vacunadas y murieron por una inflamación cerebral sin causa. Para explicarlo establecieron un nuevo test y descubrieron en el tejido inflamado anticuerpos de la vacuna. Fueron víctimas de una vasculitis cerebral autoinmune. Encontraron anticuerpos del tipo 16 con profusión. Es una clara relación causal.

¿Cual es el mecanismo?
Con la vacuna se introduce un antígeno en el cuerpo. No es una infección real y el cuerpo no le hace mucho caso. Por eso se introduce, asimismo un irritante, para que el sistema inmunitario se tome en serio la invasión. Ese irritante está formado por sales de aluminio. Así se logra crear diez veces más anticuerpos de lo normal. Como el aluminio es neurotóxico, actúa en el cerebro, de manera que los vasos sanguíneos se hacen más permeables. Las niñas tuvieron edemas, hemorragias, lesiones cerebrales y murieron. El aluminio se utiliza desde hace 90 años en las vacunas, así que volvieron a investigar. Repasaron las pruebas y descubrieron una irregularidad gravísima.

¿Cuál?
Las pruebas siempre se hacen a doble ciego. A un grupo se lo vacuna y al otro se le da un placebo. Vieron inicialmente que los efectos secundarios eran los mismos en los dos grupos.No había problema. Pero se acaba de descubrir que al grupo control no se le inyectaba agua, sino aluminio. O sea, era un seudoplacebo.

¿Entonces?
Vamos a ver: Laboratorios Merck fabrica Gardasil, la vacuna del papiloma que se pone en España. Pues bien, en 1999 Merck llevó al mercado un antiinflamatorio llamado Vioxx y sólo cinco años después lo tuvo que retirar porque había producido más de 30.000 infartos de miocardio y cerebrales. En EEUU los condenaron a una multa multimillonaria porque se demostró que lo sabían. En los estudios previos vieron que había infartos y lo ocultaron. Por eso mi estudio se titula "Los crímenes de las grandes compañías farmacéuticas".De 2000 a 2003 las grandes compañías farmacéuticas han sido condenadas por los tribunales penales. La multa de Merck fue enorme, pero menor de lo que ganó con ese medicamento. Eso no puede ser. La condena fue en 2007 y estamos en 2012 con nuevas sospechas.

Mal lo pinta.
Peor aún. El aluminio es neurotóxico y puede producir lesiones parecidas a las del Alzhéimer. Empiezan a vacunar a la gente contra la gripe con 65 años con una vacuna que contiene aluminio. Así, año tras año, vacuna tras vacuna. Y cuando llega a los 75 años, ¡ay!, resulta que el abuelo tiene Alzhéimer. Es que ha sido intoxicado durante diez años, ésa es la cuestión.

Comentario: Como complemento a este artículo los invitamos a la lectura de los siguientes artículos:

Nueva evidencia derriba las declaraciones de seguridad y efectividad de la vacuna del VPH

Terribles efectos secundarios: Víctimas de la vacuna contra el VPH

La vacuna del virus del papiloma humano ni es eficaz, ni segura, ni obligatoria, ni previene el cáncer de cuello de útero