Traducción de Mónica Gómez Santos
Lo siento mucho por todos mis buenos
amigos vegetarianos a quienes aprecio, pero el movimiento vegetariano ha
caído preso de mucha propaganda corporativa y está ahora mismo lleno de
un gran número de mitos y falsedades. Los vegetarianos son creyentes
muy fervientes en su filosofía "humanista", "naturalista" y "ecológica",
así que no les va a gustar lo que aquí van a leer.
En síntesis, el vegetarianismo es, básicamente, un
invento moderno y no representa el estado nutricional natural y
saludable del ser humano.
Comencemos
con consideraciones evolutivas y antropológicas. De acuerdo a la ley
fundamental de la biología - la evolución - la especie Homo sapiens,
para sobrevivir, tuvo que aprender a tomar ventaja de todos aquellos
factores ambientales que más le aseguraban su bienestar físico y su
habilidad de procrear - esto incluía el uso de herramientas, y muy
especialmente aquellas herramientas que le permitiesen mejor alimentar a
su familia y a su grupo. Perdurarían los grupos que tuviesen la
habilidad de alimentarse con substancias de un valor nutritivo más alto,
con tal de mantenerse más fuertes, más inteligentes y con más potencial
reproductivo que los otros.
A tales efectos, el arte de las Cuevas de Altamira, España y Magura,
Bulgaria, entre otros, claramente demuestra que nuestros antepasados
"primitivos" eran, por lo menos en gran medida, carnívoros. La
agricultura, para los efectos evolutivos, es una actividad humana con un
origen demasiado reciente como para haber impactado de alguna manera
nuestra genética y, por ende, nuestra fisiología alimentaria más básica.
En la era moderna, la investigación antropológica y médica más completa
sobre la dieta de los grupos humanos la llevó a cabo el doctor Weston A.
Price durante los años 1920 y 1930. El doctor Price viajó por todo el
planeta, observando las culturas aborígenes más "primitivas," antes y
después de haber tenido contacto con el hombre blanco, y anotando
minuciosamente su dieta y su correspondiente estado de salud - y todos
esos hallazgos se plasmaron en su libro Nutrición y Degeneración Física.
El doctor Price no encontró ni una sola tribu de aborígenes que fuese completamente vegetariana, y observó una y otra vez que la gente más robusta, más saludable y de temperamento más afectivo eran los que más carne y grasa ingerían.
Así que eso de que el vegetarianismo es el estado natural del ser
humano es una justificación inventada. Nos guste o no, los humanos somos
animales carnívoros por evolución.
Mis amigos vegetarianos
se pasan diciéndome que la nutrición que se obtiene de una dieta
vegetariana variada es tan o hasta más saludable que la carnívora. Lo
siento gente, pero eso es un paquete.
Para empezar, las únicas fuentes de vitamina B12
utilizables por el ser humano son productos animales, especialmente la
carne de los órganos y los huevos. Vegetarianos puros ("vegans") que no
suplementan su dieta con fuentes adicionales de vitamina B12, tarde o
temprano desarrollan anemia. Todos los estudios de personas veganas han
demostrado bajas concentraciones de vitamina B12 en la mayoría de los
individuos. Lo que contienen las plantas y las algas son análogos de la
vitamina B12 que no son bioactivos y que hasta perjudican la absorción
de la B12 natural. Algunas personas sí pueden tener una flora intestinal
tan saludable que sus propias bacterias producen vitamina B12 bioactiva
en suficientes cantidades, pero esos probióticos usualmente vienen de
productos animales fermentados, como lo es el yogur.
La vitamina D,
en su forma compleja y bioactiva, se encuentra sólo en grasa animal.
Algunas plantas contienen una forma "inferior" de vitamina D llamada
ergocalciferol (vitamina D2). Aunque nuestra propia piel puede producir
vitamina D, esto requiere una exposición al sol de una naturaleza que el
hombre moderno trata de evitar por el gran temor al cáncer de piel.
Deficiencia de vitamina D se ha documentado en varios estudios de
vegetarianos y veganos. Aun viviendo en el trópico, la mayoría de los
puertorriqueños estamos deficientes en vitamina D, y la vitamina D es
altamente protectora en contra del cáncer.
Buenas fuentes de vitamina D son el aceite de hígado de bacalao, la
manteca de puercos que fueron expuestos al sol, los camarones, el
salmón, las sardinas, la mantequilla orgánica, los productos lácteos con su cantidad completa de grasa y los huevos de gallinas apropiadamente alimentadas.
La vitamina A es otro problema para los vegetarianos.
La verdadera vitamina A (retinol) sólo se encuentra en grasas animales y
en órganos como el hígado. Las plantas contienen beta-caroteno, una
substancia que el cuerpo puede convertir en vitamina A, pero sólo bajo
ciertas circunstancias. O sea, beta-caroteno no es vitamina A. La
conversión de beta-caroteno en vitamina A requiere sales biliares, un
producto excretado en la bilis (el líquido que almacena la vesícula) en
respuesta a la presencia de grasa en el intestino. O sea, que para
convertir el beta-caroteno de las plantas en vitamina A, hace falta la
ingesta de grasa. Además, infantes, personas que padecen de la tiroides,
personas con problemas de la vesícula y diabéticos
o no pueden hacer la conversión o la hacen muy pobremente. Y para
terminar, aun en condiciones óptimas, la conversión no es muy eficiente -
toma 6 moléculas de beta-caroteno para generar una de vitamina A. La
vitamina A se utiliza para fortalecer el sistema inmune, para permitir la reproducción y para combatir infecciones.
Mis amigos vegetarianos me indican que ellos tendrán menos probabilidad que yo de padecer de osteoporosis, enfermedades cardiacas, enfermedades del riñón y de cáncer.
Esto es una falacia que tomó vida propia en vista de unos reportes
iniciales que a final de cuentas probaron ser estudios muy pobremente
hechos e interpretados. La gente más carnívora del planeta - los Innuit y
los Masai - no padecen de ninguna de estas condiciones, mientras que
hay muchas poblaciones vegetarianas - desde la India hasta los
adventistas americanos - con tasas muy altas de enfermedad coronaria y
de cáncer.
Otro argumento siempre en boca de los vegetarianos es que el comer carne
induce una acidosis en la sangre, lo cual lleva al cáncer y otras
enfermedades. Otra vez, si eso es así, por qué a los Masai, que consumen
principalmente carne, sangre y leche, no padecen de cáncer y las otras
enfermedades crónicas y degenerativas modernas.
La verdad es que la carne (con el cuerito y la grasa) contiene proteínas
completas y vitamina D, los que mantienen un balance de pH en la
sangre. Además, ya hay amplia evidencia científica - que naturalmente se
les esconde a los médicos - demostrando que el cáncer es
producto de una dieta alta en azúcar, carbohidratos refinados y aceites
vegetales procesados, y no a causa de carne roja, grasas saturadas o colesterol.
La lista de científicos del más alto renombre, incluyendo premios Nobel,
que han certificado como falso el que las carnes rojas, las grasas
saturadas y el colesterol causen enfermedad coronaria incluye a Linus
Pauling, Russell Smith, George Mann, John Yudkin, Abram Hoffer, Mary
Enig y Uffe Ravnskov.
Los cardiólogos todavía se refieren al famoso estudio "the Framingham Heart Study"
para indicarles a sus pacientes sobre los supuestos peligros del
colesterol, pero la información que éstos transmiten viene de la
manipulación selectiva de las estadísticas que le suministran las
farmacéuticas y su portavoz, la Asociación Americana del Corazón. Lo que
no le dicen a los médicos es que en la población de Framingham,
Massachussets, aquellos participantes cuyo valor de colesterol bajó
durante los 30 años del estudio estaban a más riesgo de morir que
aquellos cuyo valor subió. Por cada 1% que bajaba el valor del
colesterol aumentaba en un 11% la mortalidad por problemas coronarios.
El concepto del colesterol bueno y el colesterol malo en sí es una gran
mentira diseñada sólo para vender las drogas que bajan el colesterol.
Lo que los cardiólogos no te dicen es que mientras más bajo tengas el
colesterol "malo," más alto es tu riesgo de cáncer y más alto es tu
riesgo de infecciones peligrosas como el mortal estafilococo y la
tuberculosis, de la cual los vegetarianos padecen más. La conclusión de
un estudio reciente lee como sigue, "Un colesterol LDL (el malo) bajo no
está necesariamente asociado a desenlaces clínicos óptimos, pero sí es
un vaticinador de cáncer y de muerte."
La gran verdad que el sistema corporativo de salud no quiere que
ustedes sepanque el colesterol es extraordinariamente beneficioso para
su salud.
La leche materna está llena de colesterol porque el colesterol es vital
para el desarrollo y funcionamiento del cerebro y el sistema nervioso.
El colesterol mantiene al intestino saludable. Las hormonas que nos
ayudan a lidiar con el estrés son a base de colesterol. Las hormonas
sexuales como el estrógeno y la testosterona están hechas de colesterol.
Nuestro cuerpo manufactura la vitamina D,
que ayuda tanto a prevenir todo tipo de cáncer, usando el colesterol.
De hecho, el colesterol de por sí es un antioxidante poderoso que nos
protege del cáncer. Y por último, el colesterol es la substancia que el
cuerpo más usa para repararse. Cuando alguien tiene niveles altos de
colesterol es porque hay un tejido del cuerpo que está lastimado y le
está pidiendo más colesterol al hígado para recuperarse.
Estudios repetidos han demostrado que dietas bajas en colesterol también se asocian al autismo, a partos prematuros,
a recién nacidos con cabezas pequeñas, a la depresión, a problemas
sicológicos, a la violencia y al suicidio. Eso de que los vegetarianos
viven un promedio de nueve años más que los no-vegetarianos es un mito.
Muy especialmente, las mujeres con los valores más bajos de colesterol
viven vidas mucho más cortas que aquellas con valores altos. En otras
palabras, es mucho más peligroso andar por ahí con niveles bajos de
colesterol que con niveles altos. Resulta que el colesterol es tu mejor amigo.
Entonces está la adoración de los vegetarianos con la soja, que ven como
el sustituto perfecto de la carne en términos de proteína. Los que han
visitado una tienda naturalista saben que están llenas de cuanto
producto de soja existe - leche, queso, mantecado, aceite, hamburgers,
salchichas, tofu, cereales y un sinnúmero de suplementos "nutritivos".
No analizaré extensamente la soja como nutriente aquí, ya que dediqué
una columna anterior completa de Muriendo por la Boca a ese tema (La Soya - el Mercadeo de un Anti-Nutriente), pero si repasaré brevemente lo más importante.
Para empezar, deben saber que la soja
es un negocio corporativo de enorme proporción que representa billones
de dólares en ventas. A tal motivo, la propaganda alrededor de la soja
es monumental y no es de sorprenderse que una gran parte de ese mercadeo
ha sido dirigido a los naturalistas y a los vegetarianos, así logrando
que estén enamorados de la habichuela y que desconozcan sus propiedades
perjudiciales a la salud.
Los chinos usan la soja como alimento sólo en su forma fermentada porque
de esa manera se destruyen todos sus componentes tóxicos. En el
Occidente, se usa la soja en su forma cruda, la cual contiene
antinutrientes que no permiten la absorción de los minerales más
esenciales de la dieta, especialmente el zinc, y que no permiten que se
digieran las proteínas adecuadamente. La soja tiene moléculas que
interfieren con el funcionamiento normal de la glándula tiroides, y que
han causado infertilidad en todos los animales usados experimentalmente hasta ahora.
Y como si fuese poco, la soja sabe a ñoña, así que de rutina le añaden
el glutamato monosódico (MSG) - una neurotoxina asociada a tumores del
cerebro - a los productos de soja para darles sabor. Quiero que mis
amigos vegetarianos estén muy claros en esto: la soja en forma no-fermentada es un alimento muy perjudicial a la salud.
Escucharán también a los vegetarianos decir que los humanos tenemos dientes e intestinos
de herbívoros y no de carnívoros, para probar que estamos diseñados
para comer hierba. De-la-Manga Productions, obviando por completo varios
hechos que invalidan esa aseveración. Lo más importante - nuestro único
estómago produce ácido clorhídrico en abundancia con el propósito de
activar enzimas que digieren la proteína - algo que no se ve en
herbívoros rumiantes con sus cuatro estómagos, donde la digestión
principal de la celulosa la llevan a cabo bacterias. Segundo, nuestro
páncreas produce todas las enzimas necesarias para digerir grasa y
proteína animal. Ciertamente, nuestro intestino es mucho más parecido al
del perro, un carnívoro, que al de la oveja, un herbívoro. Y no sé
ustedes, pero yo no me acuerdo de la última vez que me quise sentar en
el sofá después de cenar para regurgitar a mi boca la ensalada que me
comí y masticarla otra vez por un buen rato mientras veía la tele.
Desde el punto de vista puramente biológico, lo cierto es que la carne
de res le provee una serie de nutrientes de alta calidad al ser humano.
La carne roja provee proteína completa, incluyendo los aminoácidos
esenciales altos en azufre como la cisteína y la taurina y la carnitina,
que son necesarios para ojos y corazón saludables. La carne de res
también provee la coenzima Q10,
vital para el sistema cardiovascular y muscular. La carne de res es una
fuente excelente de minerales como magnesio y zinc, el cual contribuye a
pensar claramente y a una vida sexual saludable.
Si hay una precaución que se debe tener en mente con la carne de res, es que uno no debe comer carne magra, es decir, sin la grasa.
La grasa saturada es otro nutriente que ha sido objeto de la
misma propaganda negativa e injustificada del colesterol. La grasa es la
parte más importante y nutritiva de la carne de res, conteniendo
aceites omega-3,
vitaminas A y D, ácidos grasos con acción antimicrobial que protegen
nuestro intestino, y el ácido linoléico conjugado, el cual nos protege
del cáncer y promueve pérdida de peso. Denle carne magra a sus perros,
no a sus hijos.
Tal y como lo acaban de leer - las grasas saturadas correctas, como las de mantequilla, aceite de coco y carne de res, te ayudan a perder peso. Además, te fortalecen el sistema inmune y los huesos y te protegen el hígado. Las grasas y los aceites que más te enferman y te engordan están en la margarina, en los aceites de canola, soja y maíz, y en los aceites vegetales parcialmente hidrogenados.
Me imagino a algunos de mis amigos vegetarianos poniéndose rojos en la
cara con rabia mientras leen esto, porque su creencia en ese estilo de
vida es de naturaleza espiritual o cuasi-religiosa. Y no los culpo. Yo
estoy exponiendo el punto de vista puramente biológico pero, obviamente,
la decisión de qué comer va mucho más allá. No hay más que ver los
vídeos de cómo la industria trata y mata inhumanamente a criaturas tan
maravillosas en preparación para que usted se las saboree, como para uno
convertirse en un guerrillero vegetariano como la gente de PETA.
Y también sabemos que el ganado comercial está intoxicado con
antibióticos, hormonas, y cuarenta mil otros venenos. Mi punto es que no
debemos olvidarnos de los hechos biológicos al justificar nuestro
mensaje en contra del consumo de carne. Por un lado, yo nunca compraría
cordero y nunca me comería un pedazo de pollo de KFC. Por otro lado, no
tengo problema alguno en comerme un pedazo de carne de un animal crecido
por un agricultor orgánico y humano, porque no me queda duda que la
salud de mi cuerpo lo requiere.
A los compañeros vegetarianos que mientras leían esto desarrollaron un coraje repentino e irracional, sepan que es un síntoma clásico de deficiencia de vitamina B12.
Les invitamos a ver este vídeo para una perspectiva más cautelosa con respecto a los productos lácteos:
La leche de vaca es veneno para el ser humano en 7 minutos (Vídeo)
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